Keira Gray tenía una vida bastante normal, al parecer. Vivía en el condado de Arizona, en Phoenix, con su madre. Iba a clases de Ballet desde los cuatro años, en donde conoció a la que se volvería su mejor amiga, Bella Swan, quien fue su compañera d...
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El día estaba frío, la brisa golpeaba contra mi cabello, desordenándolo. Llevaba unos vaqueros oscuros, botas, un saco de punto negro, guantes y un gorro de lana en mi cabeza, puesto que me iba a congelar. El sonido de las olas y gaviotas era bastante relajante, además de la vista.
Habíamos venido con los chicos a la push, Tyler me había dicho que quería enseñarme a surfear, pero la verdad era que no sabía nadar, el agua estaba fría y no quería morir ahogada o por hipotermia.
—Bien, entonces ya vuelvo —dijo con un sonrisa antes de tomar su tabla de surf y correr hacia el mar.
—Si que le gustas a Tyler —dijo Bella a mi lado. Ambas estábamos sentadas en la ban, comiendo regaliz.
—Cállate, no es cierto —contradije yo, con una sonrisa.
—Ya no sé si valga la pena, eh —confesó Eric, subiéndose la cremallera del traje para surfear.
—Ya vinimos hasta acá —refutó Jessica, haciendo lo mismo que Eric y Mike.
—Si, tiene razón —apoyó Mike.
—Son unos bebés, vamos —siguió diciendo Jessica.
—Sigo creyendo que Eric me va a invitar al baile... —dijo Ángela, llamando mi atención—. Y no... no lo hace.
Abrí la boca para responder, de nuevo tenía la duda y no me parecía justo que se matara la cabeza pensando porqué no la invitaba.
—Entonces hazlo tú. Eres una mujer fuerte, independiente —dijo Bella antes que yo, y sonreí porque era cierto.
—¿Tú crees? —preguntó ella.
—Por supuesto.
—¿Tú qué opinas, Keira? —me preguntó.
—Bella tiene razón, Angie, invítalo tú —mordí un pedazo de mi regaliz y me encogí de hombros—. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Eres increíble, estoy segura de que él también verá eso.
—Gracias —sonrió complacida y yo asentí.
—¿Me lo cierras? —dijo Jessica llegando, hacia donde nos encontrábamos, refiriéndose a su traje.
—Claro —aceptó Ángela, quien le subió el cierre.
Seguido de esto, ví llegar a tres chicos de cabellera larga y piel bronceada, lo cual se me hacía extraño, teniendo en cuenta que en Forks era muy notoria la ausencia del sol.
—Bella —exclamó el que tenía un gorro de lana azul en la cabeza.
La miré sin comprender nada, ¿había hecho amigos sin mí? Eso era.... Uau, genial, teniendo en cuenta que le costaba bastante congeniar con los demás. Le di un pequeño codazo, preguntándole con la mirada quién era.
—Oh... Chicas, Kai, él es Jacob, de la reserva —nos presentó.
—Un placer, soy Keira —dije con un pequeño asentimiento de cabeza.