Evelyn Gray

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- ¡Mamá! - gritaron al unísono Michael y Anna emocionados mientras corrían hacia la cocina.

Joseph simplemente fue andando poco a poco. Nervioso pero a la vez rebosando alegría porque había sido padre otra vez.

Cuando llegó, simplemente se apoyó en el marco de la puerta. Observando a su mujer sentada en una silla con un bulto pequeño entre sus brazos envuelto en mantas.

Sus otros dos pequeños, miraban a su pequeña hermana con unas caritas y miradas llenas de ternura.

- ¿Te vas a quedar ahí parado? - preguntó Polly con voz cansada, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

Joseph se dirigió hasta donde se encontraba su mujer y sus hijos. Cuando estuvo al lado de Polly se agachó para estar a la altura de su mujer e hija.

- Es preciosa, se parece muchísimo a ti - dijo el hombre intentando ocultar sus lágrimas.

Pero no le sirvió de nada el esfuerzo, porque una lágrima cayó recorriendo toda su mejilla hasta llegar a la punta de su barbilla, donde cayó.

- Sí que lo es, nuestra pequeña Evelyn - dijo Polly sin levantar la mirada de su pequeña, apoyando su cabeza en el hombro de su marido.

Joseph le iba a dar un beso a su mujer cuando lo interrumpió un suave lloriqueo, seguido de unos débiles movimientos por parte de la bebé.

- Oh, parece que alguien está despertando - dijo Polly observando los movimientos de la bebé.

En cuestión de segundos, los lloriqueos se convirtieron en un agudo y potente llanto.

- ¿Por qué llora?, ¿le pasa algo? - preguntó Michael preocupado.

- No le pasa nada cariño, solo tiene hambre. Es normal que llore, vosotros dos también llorábais así - le contestó Joseph.

- ¿Yo también lloraba así? - preguntó Anna curiosa.

- Claro que sí, mi amor - contestó Polly, levantando la vista para ver a su hija mayor.

La bebé aún con los ojos cerrados, empezó a buscar algo donde poner su pequeña boquita mientras sollozaba.

- Shh mi amor. Ya está, ya está - dijo Polly calmando a la pequeña, mientras le acercaba su pecho a su boquita.

La bebé empezó a succionar con ganas el pecho de su madre, mientras esta no dejaba de mirarla enternecida.

- Bueno renacuajos, ya es muy tarde. A dormir, que mañana tenéis colegio - dijo de repente Joseph poniéndose de pie y mirando a sus dos hijos mayores.

- Pero... - Michael iba a hablar pero fue interrumpido por su padre.

- Ni pero ni pera Michael. A dormir los dos, ahora - ordenó Joseph.

- No - dijo Anna con voz muy segura. Ganándose una ceja alzada por parte de sus padres.

- ¿Cómo?, Anna Gray, vas a ir ahora con tu hermano a vuestras habitaciones y a dormir. Porque mañana os tenéis que levantar pronto - dijo Joseph con voz severa.

- He dicho que no - contestó la niña frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

- Terquedad Shelby, no lo ha sacado de mí... - dijo Joseph mirando a su mujer con una sonrisa divertida. Esta simplemente le pegó una colleja no muy fuerte mientras ponía los ojos en blanco.

- Joseph Gray, cállate si no quieres dormir en el sofá - avisó Polly mientras sacaba su pecho de la boca de su hija (la cual se había quedado profundamente dormida) y se abrochaba la blusa.

- Y tú, señorita - dijo aseñalando con el dedo a su hija mayor - hazle caso a tu padre y no discutas más.

- Es que... - la niña iba a continuar hablando pero su madre se lo impidió.

- No quiero escuchar ninguna otra queja salir de tu boca, Anna - ordenó Polly dando fin a la discusión.

- Vale, buenas noches - bufaron Michael y Anna, levantándose de su asiento y dirigiéndose a sus padres y hermana.

- Buenas noches - dijo Polly dándoles un beso a los dos en las mejillas.

- Buenas noches renacuajos - dijo esta vez Joseph besándolos en la cabeza y revolviéndoles su castaño pelo con suavidad.

- Buenas noches Eve - dijeron los niños al unísono mientras se dirigían hacia sus habitaciones.

- Bueno, entonces esta princesita de aquí oficialmente es una Gray ¿eh? - dijo Joseph una vez que se quedaron Polly, la bebé y él solos en la cocina.

- Pues parece ser que sí - contestó Polly bastante emocionada.

Joseph se acercó a su mujer y le dio un suave beso en los labios.

A mitad del beso, Evelyn empezó a llorar suavemente.

- Eve cariño, también es mi mujer. También tengo derecho a darle besos - dijo Joseph haciéndose el herido, a lo que Polly rió.

- Bueno, me voy a dormir. Ha sido una tarde muy agotadora - dijo Polly levantándose de la silla con Evelyn ya dormida en brazos.

- Uff, yo también voy a dormir ya. Ha sido muy agotadora la espera señora Gray, he sufrido muchísimo - se burló Joseph.

- No tienes remedio - dijo Polly riendo.

- Pero aún así me quieres, ¿verdad Pol? - preguntó Joseph mientras le hacía un puchero a su mujer, que puso los ojos en blanco.

- Claro que te quiero, imbécil - se rió Polly mientras llegaban a su habitación.

- Buenas noches princesa - susurró Polly mientras le daba un beso en la frente a Evelyn.

Polly puso con cuidado a su hija en la cuna que tenían en un lado de la cama, al lado de Polly. Joseph salió del baño y se dirigió a la cuna de su hija, para darle las buenas noches.

- Buenas noches mini Polly - dijo dándole un beso en su pequeña nariz.

- ¿Con que mini Polly ¿eh? - susurró Polly riendo por el mote que su marido le había puesto a su hija.

- Sí. No es mi culpa que Evelyn sea un clon tuyo - susurró Joseph mientras se metía en la cama, rodeando con un brazo la cintura de su mujer.

- Tampoco es mi culpa - dijo Polly mientras rodaba los ojos riendo - buenas noches - dijo Polly girándose un poco para poder besar a su marido.

- Buenas noches Pol - dijo su marido siguiendo el beso de su mujer.




𝐒𝐎𝐘 𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐓𝐔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora