Vuelta a casa

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Evelyn y Bonnie estaban en la cama. El chico encima de la chica, penetrándola suave y lentamente.

Hacía casi tres meses que había nacido la pequeña Anna.

Cuando llegaron a Londres, lo primero que hicieron los dos chicos, fue casarse.

Les habría gustado más hacerlo con las familias de ambos. Pero lo hicieron políticamente y sin testigos.

- Joder, no pasa nada si vas un poco más rápido - susurró Evelyn, que aunque lo disfrutaba, prefería más movimiento.

- Ya escuchaste al médico, nada de movimientos bruscos - jadeó Bonnie, terminando a la vez que su mujer.

El parto había sido bastante complicado. Evelyn había perdido mucha sangre y casi muere.

Por suerte la pequeña estaba sana y salva. Además no hubo necesidad de cesárea.

En ese momento Anna empezó a llorar y segundos después, el teléfono sonó.

- Ve a ver quién es, yo me ocupo de Anna - ordenó Evelyn mientras se levantaba de la cama y se dirigía hacia la cuna de su hija.

Mientras la chica le daba el pecho a Anna, identificó que Bonnie hablaba con Arthur y luego con Polly.

Cuando el chico colgó, se pasó las manos por la cara y soltó un largo suspiro.

- Tenemos que volver a Birmingham - anunció Bonnie acercándose hacia sus dos chicas.

- ¿Qué? ¿porqué? - preguntó Evelyn mirando a su marido en busca de respuestas - ¿qué ha pasado?

- Tu hermano ha perdido millones de dinero de la compañía, ya que no vendió las acciones antes del colapso de Wall Street - contestó Bonnie frotándose las sienes - cómo le indicó Tommy.

- Este tío es gilipollas, vamos - dijo Evelyn cabreada - lo habrá hecho a propósito para joder a Tommy. Y al final nos ha jodido a todos.

- Eve cálmate cariño - ordenó Bonnie poniendo su mano en el muslo de su mujer.

- No hagas eso, ya sabes cómo terminamos siempre que lo haces - ordenó la chica mordiéndose el labio inferior.

La pareja empezó a besarse, pero un pequeño lloriqueo les hizo apartarse y sonreír.

Bonnie cogió a Anna y empezaron a hacerse las maletas. Cogieron todo lo necesario y se dirigieron hacia la estación de trenes.

A las casi dos horas, llegaron a Birmingham.

Subieron a un coche y se dirigieron hacia donde Bonnie había quedado con Arthur y Polly.

Cuando llegaron, enseguida vieron a Polly apoyada en su coche y fumando.

Obviamente la mujer no reconoció el coche. Ya que se quedó mirándolo, intentando identificar atentamente a la gente que había dentro.

- No me puedo creer que vuelva a oler la mierda de Birmingham tan rápido - gruñó Evelyn mientras salía del coche y se quitaba las gafas de sol.

Ese comentario fue suficiente para que Polly sonriera y fuera a abrazar a su hija.

Madre e hija se fundieron en un cálido abrazo.

Evelyn se separó del abrazo cuando Bonnie salió del coche con Anna en brazos.

La chica cogió a la bebé y se puso en frente de su madre, para que la viera.

- Mamá te presento a Anna, tu nieta - dijo Evelyn con una gran sonrisa.

- ¿Le has puesto Anna? - preguntó Polly sin dejar de mirar a la pequeña.

- Claro - contestó Evelyn - ¿quieres cogerla?

- Porfavor - contestó Polly y su hija le pasó a la bebé - es cómo tú, pero con los ojos de Bonnie.

Durante esos minutos, a las dos mujeres se les olvidó el verdadero motivo por el que se encontraban ahí.

Pero ese emotivo reencuentro no duró mucho más. Por la puerta aparecieron Michael junto a una chica rubia, flaca y de aspecto demasiado americano.

Polly le devolvió la bebé a Bonnie y junto a su hija, se dirigió hacia el recién llegado.

- Mamá, Eve. Esta es Gina - dijo Michael señalando a la rubia - es mi mujer, nos casaron en el barco.

Evelyn y Polly no apartaron la mirada de Michael.

- Tommy dice que nos digas la verdad - ordenó Polly.

- Eve, veo que ya has tenido a mi sobrina - dijo Michael cambiando de tema, mientras miraba a su sobrina - es muy bonita.

- Michael, la verdad - ordenó Evelyn en tono severo - ya.

- Ha sido un viaje muy largo - dijo por primera vez Gina.

- Verdad, nos gustaría ir a casa y descansar - añadió Michael.

- No tienes casa hasta que no hables - dijo Polly quitándose las gafas de sol.

Polly se ubicó justo delante de su hijo, quedando a pocos centímetros de su cara.

Mientras tanto, Evelyn y Gina hacían una batalla de haber quién apartaba antes la mirada, para poder abalanzarse sobre la otra.

- ¡Michael! - gritó Arthur saliendo de la úmica cabina telefónica de la calle - ¿qué tal?

- Que te jodan mamá - susurró Michael, para luego mirar a su hermana y primo - ¡que os jodan a vosotros también, Evelyn y Arthur!

- Qué bonito - dijo Evelyn sarcásticamente.

Finalmente Michael contó la verdad. Polly le ordenó a Arthur que avisase a Thomas de que Michael había dicho la verdad.

Cuando Michael y Gina se iban, Evelyn se acercó un poco hacia la pareja junto a su madre.

- Oh, bienvenida a la familia - dijo Polly con desdén mientras se ponía las gafas de sol - Gina Gray.

- Te acabo conocer y ya me caes mal - dijo Evelyn con una sonrisa falsa.

Polly y Bonnie rieron levemente por lo que dijo la chica.

Michael fue rápidamente hacia su hermana y la estampó contra la pared, apretándole fuertemente el cuello.

- Déjales - susurró Polly mirando a Bonnie, que apretaba los puños con fuerza - es incapaz de hacerle nada.

- ¿Vas a pegarme Michael? - preguntó Evelyn cada vez con menos aire en los pulmones, pero sin borrar su sonrisa - vamos, hazlo.

Michael soltó el cuello de su hermana, pero no apartó la mirada de sus ojos. Mientras apretaba los puños y tensaba la mandíbula.

- Mike vámonos cariño - dijo Gina acariciando la espalda del chico - la gente cómo ella no merecen la pena.

- ¿Perdona? - preguntó Evelyn incrédula - ¿cómo que la gente cómo yo?

- Ya me has escuchado - contestó Gina, mirando de arriba a abajo a la morena, para luego reír burlonamente.

Evelyn se pellizcó el puente de la nariz con los ojos cerrados, mientras se ordenaba a sí misma de no pegarle a la chica que tenía justo en frente.

- ¿O es que estás sorda? - preguntó la rubia levantando una ceja con una sonrisa de lado.

La morena no lo soportó más y le pegó un puñetazo en la nariz a la rubia, seguramente rompiéndola.

Michael corrió hacia su mujer y Evelyn fue hacia Bonnie, cogió a Anna y subió al coche.

𝐒𝐎𝐘 𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐓𝐔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora