Tiempo con mamá

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Después de muchos intentos y discursos por parte de los dos hermanos, Polly aceptó. Pero solo le dejó a Michael, ya que era el mayor de los dos y además mayor de edad.

Michael fue a su habitación a cambiarse, mientras que Polly y Evelyn se quedaron abajo. La mayor haciéndoles unos bocadillos a los hombres y la menor protestándole a su madre, ya que no le había dejado ir con sus primos y hermano.

- ¿Pero y porqué no puedo ir? - preguntó Evelyn ya sin saber qué hacer para que su madre la dejara ir - mamá, yo quiero ir con ellos.

- Eres igual de persistente que tu hermana cuando era pequeña - dijo Polly con una sonrisa - y no vas ir porque tienes diecisiete años y no quiero que te pase nada.

- Pero no es justo - bufó Evelyn frunciendo un poco el ceño.

- Además podemos aprovechar y me cuentas cosas sobre ti - añadió Polly besando la mejilla de su hija.

- Es increíble - dijo Michael entrando al salón - la ropa vieja de John me vale.

- Señor, eres clavado a tu padre - dijo Polly mirando al chico, para luego continuar haciendo los bocadillos.

Michael miró a su hermana, que lo miró y se encogió de hombros. El chico se sentó en una silla y dudó unos segundos, hasta que habló.

- ¿Cómo era? nuestro padre - preguntó Michael sin dejar de mirar los movimientos de su madre - ¿cómo murió?

- Bueno, no voy a engañaros - contestó Polly - murió borracho, aplastado entre una barcaza y la esclusa. Cómo un auténtico gitano del río. Pero sabía cantar y tocaba el piano. Su sonrisa te cortaba el aliento. Michael, tú tienes sus mismo ojos preciosos. Si estaba sobrio era amable y cariñoso. Lo malo fue que tuvo malas compañías de muchacho.

Polly se quedó unos momentos mirando a su hijo, hasta que de repente una bocina sonó varias veces.

- Mira que les tengo dicho que no toquen la dichosa bocina - dijo Polly levantándose y dirigiéndose hacia la puerta - ¡estáis en un vecindario decente, hijos de puta!

Eso provocó que los dos hermanos estallaran en una carcajada.

Cuando Michael se fue, Evelyn y Polly se sentaron juntas en el sofá.

- Y bueno... ¿qué quieres saber? - preguntó Evelyn mirando a su madre.

- ¿Has estado siempre con Michael? - preguntó Polly un poco dudosa, pero mirando a su hija.

- No, estuve hasta casi los doce años en el orfanato - contestó Evelyn suspirando - después los Johnson me adoptaron y fui a vivir con ellos. Nos contaron que Michael y yo éramos hermanos.

- ¿Porqué estuviste tanto tiempo en el orfanato? - preguntó Polly confundida mientras encendía un cigarro, pero sin dejar de mirar a su hija.

- Digamos que era un poquito problemática, me escapaba de casa e intentaba huir - contestó Evelyn - pero enseguida me encontraban y me al orfanato, cómo si fuera un perro.

- Bueno ahora estás aquí conmigo, otra vez - dijo Polly poniendo su mano en el muslo de su hija - ninguna de las familias con las que estuviste te hicieron nada ¿verdad?

Evelyn no contestó y se quedó jugando con los anillos de su madre, mientras mordía su labio inferior para no llorar, pero sus ojos empezaron a cristalizarse.

- Evelyn cariño... - dijo Polly levantando la barbilla de su hija con cuidado - no te hicieron nada ¿verdad?

Evelyn miró a su madre y asintió. Las lágrimas no tardaron en aparecer desde los verdes ojos de la chica.

𝐒𝐎𝐘 𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐓𝐔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora