Hoy presentamos;
Descubierto
———Seis meses después———
Habían transcurrido otros seis meses en la tranquilidad de las montañas, y aunque el calendario marcaba el paso del tiempo, el progreso cognitivo de Izuku parecía haberse estancado en un limbo instintivo que ya nadie se atrevía a cuestionar con severidad. El cariño que la familia sentía por él había crecido hasta volverse algo incondicional, una aceptación profunda de su naturaleza híbrida que se manifestaba en cada rincón de la cabaña, especialmente en el vínculo que compartía con el pequeño de la casa.
Kota, quien ahora lucía un poco más grande y portaba con orgullo una gorra roja adornada con dos pequeños cuernos, se había convertido en el centro del mundo para el antiguo sujeto 0-42º. Izuku, por su parte, mantenía esa apariencia física tan peculiar que mezclaba la fragilidad infantil con rasgos de un depredador latente; su cabello verde alborotado enmarcaba un rostro de mirada inocente y traviesa, donde dos pequeños colmillos sobresalían ligeramente de su boca, dándole un aire salvaje pero extrañamente tierno. Sentado sobre sus talones como un canino alerta, balanceaba una cola larga de color verde oscuro que golpeaba rítmicamente el suelo de madera mientras ambos conspiraban frente a una estantería que resultaba inalcanzable para la estatura del niño.
Kota: Jeje, ¿listo? —preguntó con una sonrisa cómplice y los ojos brillantes de emoción, buscando la confirmación de su compañero de travesuras—.
Izuku: —asintió con la cabeza de forma enérgica, emitiendo un pequeño siseo de entusiasmo mientras ensanchaba su postura para ofrecer una base sólida.
Con una agilidad practicada en incontables tardes de juego, Kota subió a los hombros de Izuku, sujetándose con firmeza de su cuello mientras buscaba el equilibrio necesario para la maniobra. Acto seguido, el peliverde se puso de pie con una lentitud calculada, tensando los músculos de sus piernas y utilizando su larga cola como un contrapeso perfecto para evitar que ambos cayeran al suelo. Cuando alcanzó la altura suficiente, el niño estiró sus brazos al máximo hasta que sus dedos rozaron el frío metal de un bote de galletas que descansaba en la repisa superior, logrando abrazarlo contra su pecho con un triunfo silencioso.
Kota: Misión cumplida, ahora vámonos antes de que nos descubran —dijo en un susurro cargado de alegría, dando una suave palmadita en la frente de Izuku para indicarle que el botín estaba asegurado.
Izuku: —emitió un gruñido bajo de satisfacción y comenzó a alejarse del estante con pasos sigilosos, manteniendo la columna recta para no desestabilizar a su jinete mientras se dirigían hacia algún escondite seguro donde compartir el premio de su pequeña gran hazaña.
———4 horas después———
En la calidez de la sala de estar, Kota e Izuku se encontraban cómodamente instalados sobre el sofá, compartiendo el botín de galletas que habían obtenido horas antes mientras la televisión emitía un resplandor azulado sobre sus rostros. El ambiente era de una paz absoluta, solo interrumpida por el sonido crujiente de la masa horneada y los ruidos de fondo de una serie animada que capturaba la atención del peliverde, quien seguía las imágenes con esa curiosidad animal que lo caracterizaba. Kota, con la gorra roja algo ladeada, masticaba con tranquilidad, disfrutando de la compañía de su protector y amigo en lo que parecía ser una tarde de rutina perfecta en la montaña.
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Izuku Jurassico
Fanfiction:v Ninguna de las imágenes ocupadas en esta historia son mías, créditos a sus respectivos Creadores/Creadoras
