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Hoy presentamos;

Desastre En Japón



Kirishima: Esos locos de InGen no tienen idea de lo que han hecho... Ahora tendremos una amenaza de proporciones prehistóricas acechando en el corazón de Japón —comentó el pelirrojo con la mirada perdida en el océano, apretando los puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos—.

Jiro: ¿Pero cómo se supone que detendremos a algo así una vez que toque tierra firme? Si en la isla era difícil sobrevivir, en una ciudad llena de civiles será un caos absoluto —preguntó la chica, sintiendo un escalofrío recorrer su columna al imaginar al tiranosaurio en las calles de Tokio—.

Kirishima: En mi opinión, solo tenemos dos opciones viables al llegar: dejar que los héroes profesionales se encarguen de toda la situación, o intentar hacer algo nosotros mismos para enmendar este desastre —planteó con seriedad, evaluando las capacidades de su grupo tras lo vivido—.

Mina: No sé qué camino deberíamos elegir, Kirishima... la responsabilidad es enorme y el miedo me carcome —confesó la pelirosa, abrazándose a sí misma mientras recordaba los rugidos que casi les quitan la vida—.

Jiro: Es que debemos ser realistas, estamos hablando de un dinosaurio gigantesco y letal, y nosotros, al final del día, solo somos jóvenes aspirantes con mucha suerte —añadió Jiro, bajando la cabeza con una mueca de impotencia—.

Katsuma: Tal vez seamos jóvenes, pero juntos pasamos y superamos cosas horribles en esta isla que nadie más podría entender —intervino el pequeño con una determinación que sorprendió a los mayores—.

Mahoro: Él tiene razón, estoy totalmente segura de que si nos mantenemos unidos encontraremos la forma de superar esto y cualquier otra cosa que venga —apoyó la niña, tomando la mano de su hermano para infundirse valor—.

Katsuma/Mahoro: ¡Nosotros lo haremos juntos! —exclamaron ambos niños al unísono, mostrando una madurez forjada por el peligro constante—.

Kirishima: Je, supongo que tienen toda la razón del mundo; si ustedes no se rinden, yo menos —respondió el pelirrojo con una pequeña sonrisa recuperando parte de su espíritu—.

Piloto: ¡Pero qué demonios! ¡¿Qué se supone que es eso que aparece en el radar?! —exclamó el piloto del helicóptero, maniobrando con brusquedad para estabilizar la aeronave—.

Mina: ¿Qué ocurre, señor? ¿Hay algún problema con el motor o con el clima? —preguntó Mina, alarmada por el cambio repentino de altitud—.

Piloto: No es el clima, ¡hay unas cosas gigantescas volando justo enfrente de nosotros y cierran nuestro paso! —gritó el hombre, señalando hacia el frente a través del cristal de la cabina—.


Al escuchar la advertencia, todos los integrantes del grupo que se encontraban en el helicóptero asomaron la cabeza por las ventanas, y lo que vieron no les gustó absolutamente nada, ya que se trataba de las mismas criaturas que les habían causado pesadillas en la pajarera. Una bandada de Pteranodones planeaba majestuosamente entre las nubes, aprovechando las corrientes de aire para alejarse de la isla.

 Una bandada de Pteranodones planeaba majestuosamente entre las nubes, aprovechando las corrientes de aire para alejarse de la isla

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Izuku JurassicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora