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Hoy presentamos;

Una Menos

Nos encontramos en el muelle donde el barco de los campistas permanece atracado; tras una peligrosa incursión en la mansión de Kenji, el grupo finalmente había conseguido el combustible necesario para emprender la huida, aunque no sin antes enfrentar a una horda de Monolophosaurus que habían invadido la propiedad. 


Sin embargo, el escape no sería inmediato, ya que el casco del barco presentaba una brecha considerable que estaban intentando reparar de forma improvisada utilizando una bandeja de comida metálica y una sustancia selladora similar a la silicona. El mayor inconveniente era el tiempo de curado: necesitaban esperar exactamente 48 horas para que el parche se fijara correctamente y resistiera la presión del mar, por lo que decidieron aprovechar ese lapso para reunir las últimas provisiones que quedaban en la isla. Todos partieron hacia el refugio con ese propósito, a excepción de Ben y Bumpy, quienes se quedaron custodiando la embarcación.


Mientras caminaban por la selva, Darius, Brooklynn, Kenji, Sammy y Yasmina mantenían una conversación cargada de una esperanza que no habían sentido en semanas.


Brooklynn: Esto es simplemente increíble, parece un sueño. Solo debemos esperar un par de días más y finalmente podremos volver a casa —dijo Brooklynn con una emoción que iluminaba su rostro—.

Kenji: Sí... la verdad es que, a pesar de todo, ya empiezo a extrañar mucho a mi papá y las comodidades de casa —confesó Kenji, caminando con las manos tras la nuca—.

Yasmina: Tranquilo, Kenji, mantén la calma porque ahora es solo cuestión de tiempo para que todos volvamos a nuestras vidas normales —añadió Yasmina, intentando dar seguridad al grupo—.

Sammy: Aunque me pone un poco triste pensar que voy a extrañar mucho a Izuku —comentó Sammy con un suspiro melancólico—.

Darius: Te entiendo, Sammy, pero recuerda que él es un cambiaformas. Aunque sea un híbrido único, ahora pertenece a esta fauna y este ecosistema —explicó Darius, mirando hacia la espesura de los árboles—.

Sammy: Tienes razón, supongo que este es realmente su hogar ahora —asintió la chica con una pequeña sonrisa—.

Darius: Aun así, yo también voy a echarlo de menos; nos ayudó a sobrevivir en momentos donde todo parecía perdido —admitió el joven líder con sinceridad—.

Kenji: En eso tienes razón, aunque creo que al que más ayudó y cambió fue a Ben, definitivamente —añadió Kenji entre risas—.

Yasmina: Hablando del rey de Roma... o bueno, de su mejor aliado —dijo Yasmina, señalando hacia el frente con el ceño fruncido—.

Sammy: ¡Miren, ahí está! —exclamó Sammy al divisar la imponente silueta de un Spinosaurus caminando con pesadez unos metros delante de ellos—.

Brooklynn: ¿Deberíamos ir a despedirnos de una vez? —preguntó Brooklynn con entusiasmo—.

Darius: Sí, vamos. Sabemos que él puede entendernos perfectamente si le hablamos —respondió Darius, liderando el camino—.


Los cinco campistas se apresuraron con alegría hacia el dinosaurio, pero a medida que la distancia se acortaba, una extraña y pesada "mala vibra" comenzó a envolver el ambiente. En cuanto entraron en el rango visual de la criatura, esta no los recibió con la docilidad habitual; en su lugar, soltó un rugido agresivo e intimidante que hizo vibrar el aire y les heló la sangre. 

Izuku JurassicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora