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Hoy presentamos;

El Ojo De La Tormenta Y Especial Halloween



El grupo de campistas se encontraba en un estado de agitación absoluta, moviéndose con prisa para resguardar cada una de sus provisiones antes de que el clima empeorara. La atmósfera se había vuelto pesada y eléctrica, marcando el inicio de una fuerte tormenta que amenazaba con cubrir toda la isla bajo un manto de lluvia torrencial. Yasmina, impulsada por la urgencia de asegurar su única vía de escape, se separó un momento para inspeccionar el estado del yate; al llegar a la orilla, observó con impotencia cómo las aguas turbulentas sacudían la embarcación con una violencia desmedida, haciendo que las olas rompieran contra el casco y amenazaran con hundirlo allí mismo. 

Sin perder tiempo, regresó corriendo hacia el refugio donde el resto del grupo la recibió con miradas cargadas de duda.


Kenji: ¿Yaz? ¿Qué haces aquí todavía? ¿Por qué no estás ya en el yate preparando todo para zarpar? —preguntó Kenji, deteniéndose en seco con una caja de suministros en las manos—.

Yasmina: Es imposible salir ahora, la marea está demasiado intensa para zarpar de forma segura; al yate se le está metiendo el agua por el oleaje y no podemos arriesgarnos a irnos hasta que el mar se calme un poco —explicó con una preocupación que se filtraba en cada palabra—.

Sammy: Así que... ¿estamos atrapados de nuevo? ¿Estamos encerrados aquí mientras esa Scorpius anda suelta por la selva? —preguntó Sammy, sintiendo cómo el frío de la lluvia y el miedo la hacían temblar—.

Kenji: Tranquila, Sammy, huir de dinosaurios asesinos se ha convertido prácticamente en nuestra especialidad —respondió Kenji, forzando un tono optimista para intentar calmar la creciente tensión del grupo—.

Brooklynn: El problema es que este no es un dinosaurio asesino común, Kenji; no tenemos datos sobre cómo se comporta —sentenció Brooklynn, mirando hacia la oscuridad del bosque—.

Darius: Ella tiene razón. Hemos sobrevivido hasta ahora porque entendemos cómo actúan las especies naturales y, sobre todo, porque normalmente Izuku estaba ahí para equilibrar la balanza a nuestro favor... Pero con la Scorpius Rex suelta y sin saber dónde está nuestro aliado, cualquier cosa puede pasar —explicó Darius, recorriendo con la mirada los rostros de sus amigos—.


El grupo se sumió en un silencio sepulcral, procesando las palabras de su líder mientras el viento aullaba entre las estructuras metálicas del muelle.


Darius: Si no encontramos una forma de salir pronto... sobrevivir será simplemente imposible —dijo Darius, bajando la cabeza con una carga de culpabilidad evidente—.

Kenji: Oye, por favor, no empieces a culparte por esto —dijo Kenji acercándose a él y dejando la caja en el suelo—. Nadie de nosotros podía prever que esto pasaría.

Darius: Tú hubieras podido hacer lo único que te pedí, Kenji, y si lo hubieras hecho habríamos llegado al yate mucho antes de que la tormenta se desatara —dijo Darius, señalándolo con un dedo tembloroso por la frustración—.

Kenji: ¡Ah, claro! Perdón por no ser un experto en el "Franken-Dinosaurio" aterrador que nos está cazando, ¡supongo que todo es mi culpa ahora! —exclamó Kenji con sarcasmo, sintiéndose acorralado—.

Izuku JurassicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora