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Capítulo 5
Shaka no despegaba los ojos del bol vacío en la mesa; trató de recordar cuántos chocolates le quedaban en su templo. Saga, sentado en un sillón individual de brazos cruzados, veía al caballero de Virgo sin decir nada. No pudo evitar sentir ternura por la manera en que mantenía los dedos entrelazados y las manos aprisionadas por sus muslos, en una muestra de timidez y autocontrol, muy típica de los primeros días del indio en el Santuario. Aunque también lo encontró más alto y con una figura más varonil. Por primera vez fue consciente de que ahora eran pares.
El santo de Géminis suspiró, apoyó la pierna izquierda sobre el muslo contrario; acción que captó la atención de Shaka. Él se dio cuenta de su espalda encorvada y se sentó derecho. Movió los pies y apretó los labios hacia adentro de la boca.
—Ehm... No es que me moleste tu compañía —dijo Shaka—, pero mañana tengo que reunirme con el Patriarca temprano...
—Entiendo. No voy a demorar mucho. Solamente quería avisarte que voy a renunciar.
—¿Q-qué? ¿Por qué?
—Es mejor que no pierda más tiempo. Mu nunca va a verme de una manera especial.
—Ni siquiera lo intentaron. Sé que parece imposible porque Mu nunca tuvo interés en nadie... pero...
Se mordió el labio al no saber cómo convencerse a sí mismo y a su compañero. Estaba atrapado entre el deber de santo y la amistad con Mu. Sabía qué era lo correcto, pero el lazo con el caballero de Aries lo estiraba para no avanzar.
—Me gustaría hacerlo —dijo Saga—, es lo que se me pidió y lo mejor para el Santuario. Pero si él no pone nada de su parte, no voy a poder hacerlo solo.
—Entonces no te rindas. Algo se nos va a ocurrir. Lo del peluche salió bien; a Mu le gustó ese gesto. Tal vez debamos seguir por ese camino... ¿Qué podría ser?
Shaka se cruzó de brazos y arrugó el entrecejo. Saga sonrió, lo que sorprendió al sexto guardián.
—¿En serio querés que continúe? Sos uno de los mejores amigos de Mu. Imagino que no te gustaría verlo sufrir por la obligación de enamorarse a la fuerza.
El santo de Virgo apoyó las manos sobre sus muslos.
—Mu siempre supo lo que se esperaba de él y piensa cumplir a pesar del dolor... Lo único que puedo hacer por él es acompañarlo.
—¿Seguro?
—Completamente.
—¿Por qué no te eligieron a vos? Sos quien mejor entiende a Mu. Se llevan bien desde que se conocieron, le ayudás con Kiki y ahora con esto...
Shaka no había pensado en ello hasta ese momento. Sí le pareció injusto y doloroso que Mu tuviera que hacer semejante sacrificio, pero nunca había pensado en que quizás -y solo quizás, según él- tenía lo que necesitaba para que el herrero se sintiera a gusto. Al igual que su amigo, nunca había experimentado el amor romántico puesto que no lo tenía permitido. Tal vez si fuera una orden lo pensaría, por más que la idea de tener que sufrir y que Mu le rompiera el corazón siempre que necesitara polvo de estrellas no le atraía.
—No sé —respondió—. Quizás nunca me tuvieron en cuenta por mi formación.
—A mi parecer tenés más probabilidades que cualquier otra persona.
El caballero de Virgo se llevó la mano a la nuca. Lo que Shion le había dicho quizás era cierto y solamente estorbaba, por eso Saga quería renunciar. «Pero Mu no me quiere de esa forma y yo no puedo quererlo más que como amigo—pensó—, sería lo mismo».
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Corazón de Herrero
Fiksi PenggemarEn su cumpleaños, Mu de Aries fue nombrado el herrero maestro del Santuario. Desde entonces su deber sería formar nuevos alquimistas, fabricar armaduras y conseguir el polvo de estrellas, el material más preciado en la reparación. Sin embargo, al ne...
