"¡Esperen!" Liam gritó a mitad del pasillo cuando se dirigían hacia la salida; notando que había ganado la atención de los alumnos alrededor de ellos.
"¡Mierda, Liam! Me asustas. ¿Qué te sucede?" pregunta Louis mientras lo golpeaba en el hombro para...
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Harry despertó más temprano de lo usual, sintiendo un aroma de frutas chocar contra su nariz haciéndolo fruncir el ceño antes de abrir los ojos, encontrándose a Louis acostado a su lado. El brazo del rizado rodeaba la cintura de Louis, su espalda estaba pegada al pecho de Harry y estaban muy abrazados. Era la segunda vez en la que despertaban juntos y sin duda querían acostumbrarse a eso. Sonrió sin mostrar los dientes, acurrucándose un poco más hacia él para disfrutar el poco tiempo que quedaba de estar juntos antes de que la familia Tomlinson se regresara a su casa puesto que, la lluvia había parado.
De todas formas iban a encontrarse en la escuela, pero no era lo mismo que tenerlo a su lado al amanecer. Escuchó un toque en la puerta, lo que lo obligó a separarse un poco para ir a abrir la puerta; terminó por dejar a Louis con cuidado sobre la cama y se puso de pie antes de estirar sus músculos al levantarse. Cuando su mano se dirigía hacia el picaporte, se percató de que el seguro en la puerta se le había olvidado pero a consecuencia, se encogió de hombros porque él pensaba que normalmente sus padres no entraban. Una vez que abrió la puerta se encontró con su madre, estaba vestida y arreglada como todas las mañanas; su madre era muy hermosa.
—¿Qué sucede, mamá?
—Despierta a Louis, la familia Tomlinson lo espera. —dice, dando una mirada disimulada al interior de la habitación de su hijo. —Y tenemos que hablar de algo después de que se vayan, eh.
Harry frunció el ceño, tratando de imaginarse qué era lo que su madre tenía que hablar con él. No había hecho nada malo, ¿o sí? —Uh, está bien, mamá. —musita mientras se adentraba al interior de su habitación.
Se acerca hasta la cama, observando como Louis descansaba plácidamente. Incluso sentía pena por despertarlo porque realmente lucía como un mismísimo ángel caído del cielo y puesto en su cama. Sus párpados cerrados, dejando ver esas largas pestañas que adornaban sus ojos. Sonrió inconscientemente, sentándose a un lado mientras comenzaba a moverlo con suavidad para despertarlo.
—Lou... Louis, despierta. Tus padres te están esperando. —suelta comenzando a notar que Louis hacía pequeños gestos al ser despertado.
—Mhhm, no quiero, Fizzy. Vete. —murmura adormilado, causando una pequeña risa en el rizado.
—No soy Fizzy... —se inclina un poco, dejando sus labios a la altura del oído de Louis. —Soy Harry. —murmura. Su voz se encontraba un poco ronca, como siempre al despertar, lo que causó que el ojiazul abriera los ojos con sorpresa recordando que no estaba en su casa, sino en la misma habitación de Harry Styles.
—Oh, uh, perdón. —con el dorso de su mano, comenzó a tallar ligeramente sus ojos. Seguía teniendo sueño pero debía ir a su hogar para prepararse para ir a la escuela y no llegar tarde ante eso. —Voy a cambiarme para darte tu ropa.
—No hay problema, Lou. —le dedica una sonrisa. —Puedes quedártela, luego me la devuelves.