C a p i t u l o || 3 ||

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Las personas corrían para llegar a tiempo a sus debidos trabajos, los niños entraban a sus escuelas, algunos de la mano de sus padres y otros... entraban solos.

Eso hizo que recordara la vez que conocí a mi hermano. Fui a la escuela, pero era diferente. ¿Por qué? Bueno, crecí en un orfanato, mis padres murieron en un accidente automovilístico y desde los cinco años empecé a vivir en uno de los "mejores" orfanatos. No lo era, la mayoría de los huérfanos sufrió de abuso por parte de los superiores, creo que todos ahí conocimos lo cruel que podían ser algunas personas. La peor de todas era la misma directora Weaver.

Fueron difíciles aquellos días que crecí con ella. Pero... por suerte no estaba sola.

Weaver tuvo tres hijos, cada uno de diferente compromiso. Actualmente se encuentra trabajando en su tercer divorcio. Su hijo mayor Hordiano, se graduó de la carrera de contabilidad en una de las mejores universidades del país. Lonnie la segunda hija, se encuentra trabajando para una empresa muy reconocida. Por último, el hijo menor de la familia Krytis ultimo heredero de la fortuna de su madre, Melog Krytis.

| Años atrás |

Las clases habían culminado y teníamos unos minutos libres para salir al patio del orfanato. Todos habían salido, excepto yo.

Por llegar tarde a mis clases el profesor decidió castigarme mandándome al rincón mientras sostenía unos libros pesados en cada mano. Llegue tarde debido a que era mi turno de limpiar las habitaciones y los baños, pero... "Si logras mantener los libros hasta que termine el recreo tendrás unos puntos extra en tu siguiente examen" Fue un castigo, pero tuvo su lado bueno. Después de todo, no andaba bien en ese curso.

El salón permaneció en silencio, cuando escucho que la puerta se abre. Quería voltearme, pero si lo hacía probablemente perdería el equilibrio y los libros terminarían por caerse.

—Es impresionante la fuerza que tienes en las manos, ¿Sabes? En casa, mi madre me hace lo mismo cuando me equivoco y nunca soy capaz de mantener los libros—

Me mantuve callada. ¿Quién es este niño, acaso no ve que estoy algo ocupada?

—¿No hablas? Oye...no soy malo, solo trato de hacer amigos, mis hermanos no quieren jugar conmigo y pensé que podríamos jugar juntos ¿Qué dices? —

—No puedo— Le respondí de una manera cortante

—¡Que bien si hablas! Pero... ¿Por qué no puedes jugar? —

—¿No ves que estoy castigada? Además... ¿Por qué jugaría contigo? —

—Bueno somos niños, los niños juegan y se divierten juntos— Se acercó a verme bien —Increíble tienes unos ojos muy bonitos ¿Cómo te llamas? —

Me quede pensando en ese momento, jamás lo había visto y me hablaba como si me conociera de años. Que chico más extraño, supongo que podríamos llegar a ser buenos amigos.

—Catra...ese es mi nombre—

El me miro con una gran sonrisa.

—Un gusto en conocerte Catra, mi nombre es Melog—

Termino de decir para darme un abrazo que hizo que perdiera el equilibrio. Nos separamos y vemos como todos los libros estaban en el suelo. El agacho su cabeza, se sentía culpable no sentí molestia en ese momento, la verdad, en vez de eso, una fuerte risa salió de mi interior. Me causo gracia, el me miro confundido, pero después empezó a reírse conmigo.

El tiempo libre había terminado y todos empezaron a volver a sus clases. Se quedaron sorprendidos al verme conversar con Melog, el profesor entro al último y me miro con sorpresa. Después de que los libros se cayeran, Melog me ayudo a ponerlos en mis manos. Todo estaba como antes, lo único que cambio en el salón, fue que ahora no me encontraba sola, sino que tenía un amigo.

El profesor me quito los libros y ordeno que me sentara para poder continuar sus clases. Pero cuando vio que Melog no se iba empezó a pedirle que se retirara, Melog se quedó parado a mi lado, mientras movía la cabeza para decir un "no".

El profesor al ver como Melog lo desobedecía empezó a acercarse con una regla gigante en la mano. En eso, llegan corriendo unos niños con la directora Weaver.

—Mamá, mira ahí esta— Decía el niño más alto

Weaver se acercó a Melog. 

—¿Qué haces aquí? Te ordene que permanecieras en el despacho con tus hermanos—

—Ellos no querían jugar conmigo, así que decidí salir a buscar con quien si podía y la encontré a ella— Dijo Melog para señalarme

¿Madre? Entonces es el hijo de Weaver. Si a nosotros los huérfanos nos trataba mal, no me imagino que le haría a él.

Weaver me miro con seriedad mientras sujetaba la mano de su hijo, pero no de una manera gentil. Los hermanos de Melog entraron para cargarlo y sacarlo, el intento soltarse, pero no lo consiguió. Weaver se disculpo con el profesor por los problemas causados. Retirándose del salón. Todos logramos escuchar los gritos de Melog, pidiendo que lo soltaran cuando... no se logro escuchar nada. Lo ultimo que escuchamos fue un fuerte golpe.

Lo había sospechado, pero no pensé que fuera capaz. Fue el sonido de una cachetada. Al profesor no parecía importarle mucho lo que hacía Weaver, el siguió con sus clases con normalidad.

Pasaron semanas...y el nunca regreso. Me empezaba a preocupar, hasta que recibí una llamada de dirección, solicitando mi presencia.

—¿Me buscaba? —

—Claro que si— Decía Weaver mientras dejaba un libro en su escritorio —Te propongo algo interesante niña—

La mire confundida —¿Qué cosa? —

Ella me mira con seriedad para lanzarme unas hojas, cuando reviso que eran, me quede sorprendida —Son...unas hojas de adopción... Acaso usted...¿Por qué? —

—Al parecer le agradaste bastante a mi hijo... estuvo insistiendo durante todas estas semanas con lo mismo, no importaba cuantas veces le pegara, el seguía insistiendo—

—¿Usted fue capaz de pegarle? — Pregunte sorprendida

—¿Algún problema? Es mi hijo, puedo hacer con el todo lo que quiera—

Esta mujer era la peor madre del mundo...No creo que me convenga formar parte de esa familia.

—Si no aceptas el seguirá insistiendo y yo le seguiré pegando... ¿Eso quieres? —

Me está poniendo contra la espada y la pared ¿Qué hago ahora? Esta mujer... ¿Por qué siento que esto solo traerá una desgracia? Pero... no puedo dejarlo solo.

—Esta bien... acepto—

Ese día... abrí las puertas al infierno. Weaver se encargó de todo aquel día, mi ropa fue puesta en un maletín mientras era subido a una camioneta. Mire con nostalgia al orfanato, para subir a la camioneta y ser llevada a mi nuevo "hogar".

Melog me estaba esperando, al verme, corrió con todas sus fuerzas para abrazarme. El estaba muy feliz, me alegraba verlo, pero otras personas no.

Sus hermanos miraban desde el segundo piso de la casa. Parecían estar desconformes con la decisión que había tomado su madre. En eso, Melog toma mi mano para que lo siguiera hasta el interior de la casa. Weaver me presento a los hermanos de Melog, mientras ellos permanecían en silencio.

Hordiano me miraba con cierto odio, daba algo de miedo en ese momento. Aunque no creo que su odio llegue a tanto... ¿No? 

Always | Catradora |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora