4. Algo completamente inesperado

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-No creo que es una buena idea, vámonos. Es mejor que lo dejemos en paz... Además, no sabemos si esta aquí- le dije a Isa cuando llegamos frente a South Beach

Finalmente, me había convencido de venir, pero al llegar, los nervios me consumían el estómago y no quería ni siquiera bajarme de la guagua.

-¿Puede ser otro día?- miré a Isa con ojos suplicantes

-No. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy- me dijo Isa sonriendo

No quería hacerlo. No quería enfrentar mi mentira de esa manera, Leo tendría que estar demasiado enojado conmigo como para querer hablarme.

-Isabela, ¿porqué mejor no vas tú y le explicas todo? Después de todo, quien mintió fuiste tú.

-Porque no soy yo quien le gusta y le da igual que yo haya mentido o no. En realidad quien le importa eres tú- Isa dijo eso y el corazón comenzó a latirme demasiado rápido

-Esta bien, esta bien. Demos una mirada rápida y si no está, nos vamos- Isa aceptó y nos bajamos

South Beach era grande, pero estaba vacío. Si Leo estaba aquí, lo veríamos rápidamente. Caminamos en la arena, con la NO esperanza de que Leo estuviera aquí. Sentía como los nervios me consumían mientras avanzábamos.

-¿Qué le voy a decir cuando lo vea?- pregunté mirando a Isabela

-Pues simple. Que necesitas que te escuche porque hay algo que tienes que explicarle- Isa lo dijo como si fuera tan fácil

-Hay claro- me puse en frente de Isa y caminé de espalda -Hola Leo- comencé a ensayar -Es que, necesito explicarte todo lo de la mentira, de verdad no fue mi intención, no quiero que te enojes conmigo porque pienso que eres una increíble persona...

-¿De verdad piensas que soy una increíble persona?- no sentí mi corazón en el pecho al escuchar esas palabras

Isabela me miraba con cara de asombro y yo ni siquiera tenía el valor para voltearme a verlo. Su voz resonó y revolcó todo mi estómago. Mi amiga se alejó sin decir una sola palabra y yo estaba aún espaldas a él tratando de ganar tiempo para ensayar lo que iba a decirle.

Recobré el valor y suspiré mientras me volteaba, estaba ahora enfrente de mí y me miraba directamente a los ojos.

-Nunca nadie ha pensado que soy una persona increíble- me dijo rápidamente

-Eso es porque no puedes leer la mente de las personas. Pero estoy completamente segura de que muchas personas piensan eso de ti- sonreí tratando de posponer el tema de la mentira

-¿Porqué me mentiste?- aquí vamos

No te saliste con la tuya Alejandra

-Es un poco complicado decírtelo. ¿Quieres que nos sentemos frente al mar? Así tranquilizas tu coraje...- lo miré cerrando los ojos por el candente sol

-¿Te acordaste?- dijo poniendo sus grandes manos como visera en mi frente para que el sol no me molestara

-Sí... Me acordé- sonreí

Caminamos hacia la orilla de la playa y nos sentamos en la suave arena. El sol ya estaba bajando su intensidad y el atardecer no tardaría en aparecer. No sabía de que manera comenzar la conversación y mucho menos la explicación. Mientras miraba la marea, sentí que la mirada de Leo se posó en mí.

-Así que tienes dieciséis- lo miré

-Así es. Y quiero pedirte una gran disculpa por haberte mentido. No pensé que nos fuéramos a ver otra vez Leo. Todo comenzó como un juego y nunca se me pasó por la cabeza esto... De verdad no fue mi intención. Jamás mentí con otras intenciones, créeme...

Lo mejor de mi vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora