-Y ya, gran historia ¿no? Leo será papá- le contaba a Isabela mientras llegábamos a su casa
-Pero él te dijo que son muy pocas las posibilidades de que sea de él
Nos bajamos de la guagua y bajé mi bulto con demasiada ropa suficiente para 10 días.
Subimos a su habitación y nos tiramos en su cama.
-¿Cómo crees que serán las cosas si resulta que el bebé es de él?- miraba hacia la lámpara "chandelier" colgada en el techo de la habitación de Isa
-Iguales. Ustedes son amigos, ¿no?
Asentí. La verdad es que Leo estaba empezando a gustarme demasiado y no sé que pasaría si resultara que el bebé fuera de él. No creo que cambiara nada a decir verdad, pero me sentiría un poco mal si pasara todo lo que no quería que pasara.
-Ya, cambia esos ánimos y a dormir, ¿quién sabe que nos prepara el día mañana?- Isabela se volteó intentando dormir
-Buenas noches- cerré mis ojos y lo que soñé me aceleró el corazón
*sueño*
Es una noche que no me inspira nada bueno, pero aún así tenía que salir en busca de algo, no sé de de qué, solo sé que había algo que aguardaba por mí en algún lugar de Miami. Me coloqué mi abrigo color negro y puse la capucha en mi cabeza para que el viento fuera menos en mi cara. Salí de mi casa pero en cuanto toqué la acera, desapareció toda ropa que podía llevar, dejando mi cuerpo completo al desnudo.
Es raro, porque no era algo que me importara. Caminé así sin más, sin tan siquiera sentir frío aún cuando estaba como Dios me trajo al mundo. Todo estaba completamente oscuro, caminé y caminé sin rumbo fijo buscando algo que aunque no sabía lo que era, tenía el presentimiento de que lo reconocería al instante que lo viera.
En ocasiones habían sectores tenuemente alumbrados por alguna luz que siendo sincera no sabía de donde provenía. Seguía caminando. Al final de la calle había un reloj en el cual marcaba las 2:49 a.m. Caminé un rato más y enfoqué mi mirada en una silueta encapuchada que caminaba en frente de mí, mirando a todos lados por si alguien la perseguía. Siguió su camino al darse cuenta de que no, no había nadie, solo yo, pero al parecer no se había dado cuenta de mi presencia. Corrí para ver hacia donde se dirigía y cuando doblé en la próxima calle, la figura encapuchada estaba golpeando fuertemente a un hombre que su única prenda de vestir eran unos pantalones de pijama. Gritaba, pero la voz me fallaba al ver que el individuo se desangraba. Corrí, pero por más que corría, cada vez lo veía más lejos de mí. En mi subconsciente, sabía que era un sueño. Pero mis ganas de llegar hasta aquel hombre golpeado para socorrerlo eran demasiadas. Comenzó a llover, y con la lluvia, la figura encapuchada se marchó dejando a aquel pobre hombre tirado en la calle e inconsciente. Corrí de nuevo, esta vez con más éxito y justo cuando llegué, su cara me pareció demasiado conocida...
*fin del sueño*
-¡LEO!- me levanté de momento, con el cuerpo muy sudado a pesar de que el aire estaba prendido y el corazón latiendo a mil
Me levanté y me coloqué unas sandalias de Isabela para salir corriendo a buscarlo. Sabía que algo malo le había pasado.
Bajé las escaleras lo más rápido posible.
-Alejandra- escuché la voz de Isa -¿Para dónde vas?
-A Leo le pasó algo Isabela, lo siento en mis huesos- dije acercándome a la puerta de salida
-Entonces voy contigo- Isa bajó y buscó las llaves de su Montero
Corrimos inmediatamente hacia la guagua y nos montamos. Yo con mi corazón a mil, Isabela seguramente sin entender nada.
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Lo mejor de mi vida
Teen Fiction¿Será casualidad que después de 6 años, te encuentres con una persona y cambie completamente el rumbo de tu vida? Conozcan la historia de Alejandra, una joven con apenas 16 años, loca, libre, soñadora y de carácter fuerte. Un día de verano, no tan c...
