Se viene la otpé

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La profe ya no podía más, casi se llevaban como el gato y el perro ¡y eso que ni se miraban!

-Jaime ¿podrías ir a buscar a la sala de profesores unos rastrillos que dejé? - apenas y voy entrando y la vieja me pide weás.

-Sí profe -apenas hizo una mueca que ni siquiera se acercaba a sonrisa.

-¡Ah! Nicolás, anda tú también y trae las palas, por favor - y como se llevaban como las wifas iba a hacer el intento que al menos en su academia no fuese así.

••●•●•●••

En el trayecto apenas se habían mirado, y con cuea un es por ahí.

Y para ser sincero, el camino resultó ser eterno.

Y más cuando estaba cerrá' la sala. Ahora era la odisea de las nunca presentes auxiliares, que siempre aparecían pero nunca cuando más las necesitabas.

-La señora Gloria... quién chucha e'

-Debe estar en el pabellón de arriba, siempre está allá.

¡ESPERA UN MOMENTO! ¿Era esa la voz del otro culiao?

El Jaime se dio vuelta con una cara que ni te cuento y el Nico lo miraba como qué onda.

-¿Qué?

-Ah, no, nada. Vamos pa'riba entonce'

Weon raro.

••○•○•○••

-Sabí qué mah, vamo' donde la profe y le de-

-¡Señora Gloria!
¡Y ahora se venía a aparecer!

•○•●•○•●•

Los minutos asquerosamente interminables terminaron y por fin podían gritar victoria cuando vieron encima de la mesa tred palas y dos rastrillos.

El Jaime casi corrió cuando los vio y sin mirar atrás pescó los rastrillos y se fue por la puerta. Recién se volteó cuando escucho un mierda al unísono de metal cayendo. La señora del aseo igual se asustó y intentó de ayudar al Nicolás, que apenas se podía las tres palas. ¡¿de qué chucha estaban hechas?!

No sé, algo hizo en su corazón de piedra que en contra de su voluntad se devolvió.

Quizás, SOLO QUIZÁS, le dio un poco de lástima verlo ahí, sin saber como pescar la tercera pala.

Sin decir absolutamente nada se acercó y de una le quitó la pala, caminando de nuevo, pero en un paso más lento.

-Vamo, la profe se puede enojar.

El Nico lo miró sin creérselo, ¿ese era el tipo que el otro día había tratado súper mal al Edgar?

No le dijo nada a él, y caminó atrasito suyo no sin antes agradecer y despedirse de la famosa señora Gloria.

-Igual tení' algo tierno.

-Qué sabí voh, maraco culiao.

Y EL JAIME LO AYUDOOOOOOOOOOO

Si igual es caguai el cabro ;;;;;;;;;;;;;

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