Los pololis ¿?

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Estaba a media cuadra del liceo, y es que vivir cerca era entre una suerte y una maldición: primero porque podía dormir hasta tarde sin tener que preocuparse de llegar tarde, y segundo porque siempre, repito, siempre tenía que ir y volver a pata. Y hay que aceptarlo, el Jaime es flojo a cagar.
Llevaba sus audífonos puestos, y es por eso que no escuchó al -único amigo que le quedaba, aparte del Alexander- llamándolo de un poco más lejos. No se percató hasta que el Manuel lo alcanzó.

-Pesca pa' la otra po -dijo apenas con la respiración agitada.

-Sorry, weon -reaccionó con retraso mientras se sacaba los audífonos con fuerza-, no andaba escuchando.

Mientras caminaban el Manuel le contaba mil y un cosas, que el Jaime escuchaba y respondía con atención.

-Manue-antes de terminar recibió una mirada que podría jurar mortal-. Yelo -ahora el más pequeño sonreía.

-¿Qué, Jaime?

-¿Trajiste el trabajo de química? -supo de inmediato que no lo había traído cuando sus ojos se agrandaron-. Nah, filo. Le preguntamos si lo podemos entregar mañana, pero lo trai' si.

-Oka, lo traigo sí o sí. -habló mientras sonreía amplio.

-Uh, si los pololos siempre andan juntos -la odiosa voz del Jorge impactó sus oídos apenas entraron al liceo y subieron hasta su pabellón-, Tení suerte de que el Jaime sea tu pololo.

-¿Tení algo más que decir? -el Jaime se dio vuelta con el ceño fruncido a más no poder.

-¿Necesitai' que te diga algo más a la cara, maricón? -se acercó más, casi rozando nariz contra nariz.

El Jaime no necesitó otra wea más y le importaba mierda que el culiao fuera de un curso menor, y sin titubeos le pegó el me'o combo en el hocico.

La pelea no había parao', e incluso se puso peor. Estaban los dos tira'os en plena cancha de tierra repartiéndose golpes a diestra y siniestra. Algunas veces podías ver al Jaime arriba pegándole en la boca y mejillas, pero en un movimiento rápido estaba el Jorge arriba, que después de mucho logró desconcertarlo con un golpe en el pómulo derecho.

Antes de que lo supiera el Yelo corrió hasta encontrar alguna inspectora, temía que algo malo le pasara al Jaime.

Cuando la encontró y llegó nuevamente al encuentro la situación no había cambiado mucho: pero la gente se había aglomerado.

-¡Se me separan los dos perlas! -gritó como haciéndose la importante, pero nadie ni pestañó-. ¡Ya, nos vamos a inspectoría general!

Sonó una alarma en el cerebro de todos y se apartaron, incluso los luchadores

•🌚•

Mientras caminaba -casi como reo- al lado del Jorge no supo cuando cuatro viejas más se unieron a la 'patota'.

La inspectora que los había pillado los metió a la oficina del inspector general y lo llamó afuera.

Se sentó lo más lejos posible del otro weon, y eso que ya era un suplicio respirar aire y compartir el mismo país. Tenía la mirada siempre en el piso, lo que menos quería era una citación de apoderado o suspensión. Si alguna de las dos cosas pasaba no sabía como se lo iba a tomar su vieja.

Levantó la mirada al sentirse observado y lo vio: era un tipo, y como lo decía su polerón, era del cuarto F, humanista. Era medio moreno y parecía jurar de poto que su miraba pasaba disimulada.
El Jaime sonrío -aunque solo en su mente-, cabro culiao aweonao.

Holens: ¡Ay gracias por continuar leyendo esta bazofia ;;; de verdad, me alegran!
¡Temí por mi vida! Estaba tranquilitiamente escribiendo en las notitas de mi coso cuando de repente como que me pegué y hice una wea y pensé que lo había borrao', y y y y menos mal que no fue así ;;;;;;
Y lo mejor de todo es que aún están estas tres personitas fieles que dejan una estrellita, ¡Gracias!
También de nuevo comentó HunterSCP ;;; no sabés cuánto lo agradezco ;;; me anima a seguir escribiendo pu, saber que aún lo sigues y te gusta ¿?
¡Y la Conyculia igual se animó a dejar uno! Ahdhhdjd <2

Advertencia: Los nombres de los capítulos pueden no tener nah que ver ¿?

AcéptameHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora