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Después de aquel día, Jeongguk duró dos semanas evitando a Taehyung, así, sin más.
Pensaba que no podía permitir que el rubio empezara a interrumpir en sus pensamientos también, como ya lo hacía en su vida diaria y es que le daba un poco de miedo que la estancia del rubio en su vida no sea sólo pasajera.

Y no lo malinterpreten.

La primera vez que Jeongguk vio a Taehyung, cuatro mesas frente a él en el aula del profesor Kang, le llamó un poco la atención. La piel de Taehyung le dictaba que tenía descendencia morena y además, sus rulos en su cabello rubio le daban cierto matiz de rostro angelical. Sin olvidarnos de su sonrisa y del hecho de que Taehyung no lo miraba con ganas de comérselo vivo, claro está.

Pero ambos eran bastantes diferentes.

A Jeongguk no le gustan las cercanías. A Jeongguk le gusta la soledad, no le gusta estar rodeado de personas todo el tiempo, él ama sentirse libre de tal forma que nada ni nadie pueda interrumpir su paz. Sin embargo, a Taehyung le gustaba estar rodeado de personas, le gustaba conversar, le gustaban las cercanías y sobre todo, le gustaba la atención.

Todo lo contrario a él y, bueno, ante esta extraña y nueva situación, no le quedaba más que huír.

Para el pelinegro era un grave problema haberse dejado avasallar ya por su personalidad intensa, para ese entonces era tarde hacer algo y era tanto así que en esos momentos sentía que era extraño ya no tenerlo cerca. Pero sabía que no era algo que el rubio tuviera en sí lo que le hacía extrañarlo, si no más bien él en sí.

Ese había sido su primer error.

Haberse acostumbrado a la presencia del rubio.

Ahora andaba alejándose de los lugares donde podría encontrarlo, incluyendo la clase química (aún y eso le generará posibles problemas) y de sus amigos. Dos semanas sin Taehyung meterse en su vida, si seguía así, fácil sería para él que con el tiempo dejara de existir, de ser así, volvería a la normalidad y todo estaría perfectamente resuelto.

Por otro lado, mientras Taehyung salía a almorzar, buscaba entre los pasillos con la mirada alguna chaqueta negra de cuero que resaltara, más solo veía la gran masa de personas conversando entre sí mientras caminaban con lentitud.

En la cafetería, Taehyung almorzaba con sus amigos. Cada cierto tiempo levantaba el rostro en busca de alguien, pero no daba con nada y la desilusión se reflejaba en sus ojos.

— ¿Han visto a Jeongguk por algún lado? — pregunta, con vagas esperanzas de que alguien de sus amigos dijera que si, pero las respuestas negativas no se hace llegar y eso hace que el rubio se inquiete.

Taehyung los mira incrédulo. ¿Como se puede desaparecer alguien así por así de la faz de la tierra? ¿Sobretodo si es tan llamativo como lo es Jeongguk?.

— ¿En serio? ¿Nada de nada?.

Vuelve a tener respuestas negativas por parte de ambos chicos y suspira, derrotado.

Sabe que no hizo nada malo, no tan malo como para que Jeon quiera alejarse, pero no puede evitar preocuparse. ¿Se había enfermado? ¿Le había pasado pasado algo? ¿Se tuvo que ir de la ciudad de repente? ¿Tuvo emergencias familiares que requerían su presencia el día completo?.

Y de repente, entre tantas y tantas preguntas, dándoles de paso respuestas empáticas, le entra la peor de las dudas de la mano con la incertidumbre.

¿Se había cansado de su personalidad?.

En las puertas del lugar, un Jeongguk desinteresado entraba en la cafetería para comprarse su almuerzo. Todas las miradas estaban de nuevo sobre él, pero la suya fija en la bandeja que tenía que tomar.

Mientras camina, escucha a todas las personas tener sus conversaciones amenas, más sin embargo, una capta más su atención.

— Mira ¿Ese de ahí no es Jeongguk? — SeokJin, si mal no recordaba que se llamaba, lo señalaba no tan disimuladamente.

Siente la mirada de Taehyung quemarle en la espalda mientras toma la bandeja, realiza el procedimiento como de costumbre y al obtener sus cosas, se sienta en una mesa vacía alejada de todas las demás, sin dejar de ser observado el rubio. Mastica en silencio, dejando salir el aire que no sabía que estaba reteniendo una vez siente que todos vuelven a los suyos y los pares de ojos en su espalda disminuyen considerablemente.

Taehyung en su mesa, vuelve su vista al plato y empieza a comer. Sus amigos lo miran curiosos y él en respuesta sólo se encoge de hombros. Le había dolido un poco no recibir ni una mirada del chico de los tatuajes. Jeongguk se mostraba perfectamente bien y eso sólo podía significar una cosa. Definitivamente ya no le quedan dudas de que él no hizo nada, pero, como ser humano al fin, le duele ser ignorado sin razón alguna.

Luego de debatir mentalmente en lo que se supone y debería hacer, se dijo que las cosas seguirían así, pues si el chico se había alejado sin razón aparente, él no era quién para pedirle explicaciones. Jeongguk era una chulada, pero si algo le quedaba claro a Taehyung de sí mismo, era lo independiente y autosuficiente que es, por eso, ignorando la situación, sonríe de vez en cuando se adentra en la conversación que mantiene sus amigos y los escucha hablar. Jimin les dice que conoció a un chico llamado Min Yoongi que se acababa de mudar a su área. A Jimin le atrae, se le toma en la forma en la que se sonroja cuando les habla del mismo.

— ¿Y qué tal? ¿Como luce?.

— Pues... Es atractivo, bastante llamativo pero poco problemático. Bueno, en realidad nos estamos conociendo.

La risa ronca de Taehyung y la estridente de SeokJin interrumpen en todo el lugar, ganándose miradas curiosas de algunas personas. Jimin se une a ellos un rato después, pareciéndole tonto lo que acaba de decir.

— ¿Lo dices en serio?. — Taehyung lo mira divertido. Se lo imaginaba grandote, con tatuajes en su piel y usando botas como...

Ugh.

— Si. Es decir, no. Se ve como un adolescente con problemas de personalidad pero le escuchas hablar y las piernas te tiemblan.

— Vaya... debe ser alguien realmente imponente — SeokJin le mira sorprendido.

Jimin asiente sonriendo y luego continúa comiendo.

Taehyung le molesta un rato con eso y luego se levanta para despedirse e ir a su siguiente clase, no sin antes devolver la bandeja.

Jeon lo sigue con la mirada hasta verlo salir de la cafetería y Taehyung lo sabe, pero no se la devuelve. Sólo camina con su cabeza en alto y su expresión neutra hasta llegar al aula.

El aula del señor Kang.

El aula del señor Kang

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Rewrite the stars -  taekook Donde viven las historias. Descúbrelo ahora