→ Décimo Cuarto Pucherito ←

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La tarde era agradable, el clima templado, al fin era viernes y Tzuyu no podía estar más feliz, Sana llegaría pronto. 

Eunwoo se está viendo TV en el sofá mientras tomaba su adorada leche con chocolate y abrazaba al peluche de shiba. 

En la TV se estaba dando un programa de dibujos animados en el que los personajes iban a un parque de juegos, el bebé emocionado brinco en el sofá señalando la pantalla y llamando a la atención de su madre quien estaba recargada en la encimera de la cocina. 

— ¡ Mamá ve, ve ! 

Tzuyu fijo su mirada en la pantalla y por fin entender lo que su pequeño hijo quería. 

— No Eunwoo, no iremos a ningún parque. 

— ¡ Mamá ! 

— No bebé, nos quedaremos aquí todo el día. 

El pucherito en los labios de Eunwoo se volvió más notable y se dejó caer sentado entre las almohadas del sofá para tener más comodidad a la hora de iniciar su berrinche de la semana. 

— ¡ M-mami ! 

Y seguido de llamar a Sana el llanto de Eunwoo lleno el departamento, como todo un Chou dramático, tomó al peluche entre sus manitos para bajar del sofá y seguir su camino lleno de lágrimas hasta la habitación no sin antes detenerse frente a Tzuyu y señalar la pantalla aunque la escena del parque ya había terminado.

— No, ya dije que no y es mi última palabra Chou Eunwoo. 

Algunas horas después Tzuyu y Eunwoo iban llegando al parque más cercano a su departamento. 

El bebé regordete estaba emocionado saltando entre los brazos de su madre y mirando alrededor, Tzuyu no lo sabía pero a su pequeño hijo le encantaba ir a esos lugares porque su mami Sana se sentaba en el columpio con él en sus piernas y juntos se balanceaban, mientras Sana lo mantenía seguro en sus brazos. 

— Mami. 

— Pronto regresará ¿ Quieres venir aquí cuando ella vuelva ? ¿ Los tres, juntos ? 

Eunwoo mantenía su atención en Tzuyu, tratando de entender todo lo que su madre le decía, había cosas que no comprendía pero le encantaba la voz de sus madres, así que soltó una risita y con sus diminutas manos presiono las mejillas de Tzuyu. 

— Tomaré eso como un si. 

El bebé regordete se agitó al ver a los demás niños correr entre los diferentes juegos infantiles, se removió en los brazos de Tzuyu para bajar, y una vez estuvo en el suelo corrió a tropezones directamente a la casa de plástico. 

De inmediato la Chou mayor salió tras el bebé y lo cargo antes de que pudiera meterse, no pensaba pasar por lo mismo que en el restaurante. 

— Mamá mamá.

𝐔𝐍𝐀 𝐒𝐄𝐌𝐀𝐍𝐀... ¿𝐂𝐎𝐍 𝐌𝐀𝐌𝐀?  |「𝐒𝐀𝐓𝐙𝐔」 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora