Capítulo 2

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En el fondo, Tú solo me tienes a mi.


No estoy enojada, bueno si, es solo que me molesta y me saca de si toda esta situación, ese narcisista de Spencer es alguien que puede destruirte solo porque se quiere divertir, y odio eso, que por venir de una familia con influencias, tener dinero, fama en el alumnado cree que puede hacer y deshacer. Me pregunto como nadie es capaz de detenerlo, de enfrentarse a él, que le tengan miedo a un simple adolescente con aires de grandezas.

Si yo fuera mucho mas valiente, no es que no lo sea, pero tampoco sé si podría ser capaz de decirle todo en su cara, al final se burlaría de mi y tal vez despierte al día siguiente sin tener colegio.

―Vamos Sam, respóndeme. ―y ahí esta el otro ser molesto. Escuchar sus lamentos de niño chico, que busca atención, en este momento me saca mucho mas de quicio―. No te enojes conmigo.

Andy piensa que cuando Spencer me molesta y humilla, yo automáticamente lo odio, pero no es así, yo ya no tengo nada contra él, lo he aprendido a conocer durante este corto mes, pero aun así, el debe entenderme también a mi, necesito mi espacio, procesar todo esto y luego digerirlo.

Por eso no le he hablado durante todo el día, que siga llorando.

Además quiero ir tranquila a trabajar, bueno si es posible, porque con el chico fantasma molestando a cada segundo, es imposible concentrarse, y también porque hoy es día de una nueva promoción en la cafetería y habrá mucha gente, eso es seguro y no quiero cometer errores que significan descuentos, lo que Andy no me devolverá nada.

Voy llegando a la cafetería, cuando doblo por un callejón, los empleados siempre entramos por la puerta trasera, continuo como si ya me conociera de memoria cada centímetro de este apestoso espacio y aguanto la respiración, porque a veces es desagradable caminar por aquí, con la basura que se junta de los otros locales que hay al lado, y basura que llega "extrañamente" a parar aquí. Quisiera comprender que tienen algunos en sus cabezas, pero seria muy insano.

Me faltan al menos diez pasos para llegar a la entrada, cuando alguien abre la puerta y sale desorientado mirando al vacío, pero al percatarse de que no esta solo, dirige su mirada hacia mi.

Harry sonríe al momento de que me ve, quisiera responder de la misma forma, pero esta demás decir que no soy buena en las relaciones con otras personas ¿o sí? sí, soy pésima, así que formo el amago de una débil sonrisa.

―Hola, Sam, vienes temprano hoy. ―me saluda con animo.

―Me vine directo desde la escuela. ―respondo con un tono que podría congelar a cualquiera.

Entonces veo a unos centímetros mas allá, a Andy haciendo caras, sé lo que pasa por su cabeza, pero esta loco, así que niego para mi misma y me contengo de rodar los ojos.

―Siempre tan responsable. ―dice, Harry, termina de bajar los últimos escalones y se acerca un poco―, Yo venia a tomar un poco de aire, hay muchas personas hoy y eso que aun no comienza la hora pico.

―No quiero imaginar, pero tendré que apurarme, para ayudar. ―digo en ánimos de poder entrar.

Creo que en este punto, las personas que me conocen, o con las que tengo un contacto mas cercano, como mis compañeros de trabajo, ya saben como soy, así que no me juzgan.

―Ve, Becca, se esta volviendo loca sola allá dentro, creo que en cualquier momento podría comenzar a gritar a los clientes, aunque seria divertido, no creo que le guste a la jefa. ―me cuenta mi compañero de trabajo.

Becca tiene un temperamento fuerte, así que suele desesperarse en muchas ocasiones, y no seria raro que se coloque a gritar, o discutir con algún cliente, ya lo ha hecho y la dueña la tiene entre ceja y ceja.

Puedo Verte AndyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora