También intento con Tatiana, pero ella menos sabia, la chica solo era alguien interesada por su vida, la ropa y esas banalidades, sin cerebro la llamo. No dije nada al respecto, él es quien mas conoce a todos ellos.
—Aquí esta bien. —le digo, cuando entramos en la calle del centro medico.
—No. Déjame acompañarte y luego llevarte a casa. Aun hay cosas que quiero preguntar y que no he sido capaz, porque no se si quiero escuchar la respuesta.
No se como reaccionar, ni que decir, la verdad hace media hora seguiría pensando que Robert es un completo desquiciado igual que Spencer, pero ahora siento algo de lastima.
Viven una vida irreal, con amistades que no se preocupan entre ellos, se llaman amigos, pero al final son solo intereses en comunes. Aunque quizás él si considere a Andy un amigo, por eso estoy considerando dejarlo acercarse.
Mas que nada porque nos puede ser de ayuda.
Robert estaciona y me sigue a la consulta, aviso que vengo ver al doctor Fernandez, es mi doctor de cabecera, me atiende desde que soy una niña, prácticamente sabe todo de mi, era compañero de mis padres.
Robert queda afuera mientras hablo con el, me enseña el audífono, por cual había venido la semana pasada a que me sacaran las medidas para hacerlo justo a mi oreja.
Me enseña a usarlo y los cuidados que debo tener, me dice que haga una bitácora de como me va yendo con ellos, ya que son mis primeros audífonos y si tienen alguna falla quiere saberlo, para mejorar, yo asiento y digo que esta bien, entonces el se despide y me abraza, le tengo cariño a este hombre y sé que el también a mi, que le afecta que la hija de sus amigos tenga esta enfermedad, porque siempre ha buscado lo mejor, por eso se toma tantas molestias.
Entonces algo pasa por mi cabeza, algo que no puedo evitar ver como un aprovechamiento, porque estaría abusando de su confianza para pedir información que es confidencial. Pero tengo que arriesgarme, en este punto, viendo a Andy cada día mas apagado, no puedo perder las esperanzas y ser rápida.
—Doctor Fernández. —lo llamo—. Estaba pensando en algo y quizás usted podría ayudarme.
Íbamos hacia la sala principal, pues me estaba acompañando hacia la salida.
—Claro, Sam, ¿Qué necesitas saber?
Respiro hondo y siento como una puerta se abre para nosotros, así que no pierdo tiempo.
—El pueblo no es tan grande, seremos treinta mil personas, un poco mas —comienzo, se que me doy vuelta, pero no quiero ser tan directa—. Entonces me preguntaba si usted conoce algún colega que se llama Dick Moore, es doctor en el ámbito de neurología.
El doctor Fernández se queda pensativo, como si intentara recordar aquel nombre.
—Claro que si, es muy reconocido dentro del ámbito. Tiene una consulta en la cuarta con FallTawn. —me responde. Y lo conoce, sonríe asintiendo—. ¿Acaso necesitas algún neurólogo, Sam? —me pregunta.
Yo niego y voy a responder, pero quedo un tiempo paralizada buscando una buena respuesta.
—No lo necesita ella, es para mi hermano.
Giro mi cabeza y veo a Robert a mi lado, el doctor Fernández también queda un tanto sorprendido y lo mira analizando la situación.
—Lo siento. —se disculpa por adelantando—. He sabido que el no se encuentra, porque varios han venido aquí buscando la especialidad, aunque de todas formas atiendes otros doctores ahí, espero sea de tu ayuda muchacho.
—Gracias. —responde Robert, me mira esperando que diga algo y yo solo asiento.
—Gracias doctor, ha sido de ayuda, buscaremos otro doctor con mi amigo. —le digo. Y nos despedimos.
ESTÁS LEYENDO
Puedo Verte Andy
Teen FictionYo nunca quise ver lo que otros no, jamás pedí ser alejada de todos, pero aun así, me apartaron haciendo como si no existiera. ¿Sabes? puedo entenderlos, veía cosas que otros no, hablaba sola, pero yo no pedí eso, tampoco que mis padres murieran, qu...
