Acto II: Cuentas de Sangre y Papel

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La noche cayó sobre el Ducado de Brave Ladington con una pesadez asfixiante. Mientras Helena permanecía sedada en su recámara bajo la vigilancia de un Duque confundido, Lise se encontraba en su torre. El ambiente era gélido; la única luz provenía de una vela que agonizaba y del tenue resplandor de la luna que se filtraba por la ventana insegura.

El Reporte del Mercado Negro

Un golpe rítmico en la piedra exterior la alertó. No era un pájaro. Era el contacto. Lise se acercó a la ventana y tiró de un hilo de seda casi invisible que había dejado colgando entre las espinas. Al final, un pequeño cilindro de cuero negro.

Pensamiento de Lise: Aquí está. La realidad detrás del lujo. En mi mundo, los números no mienten; en este, los números matan. Veamos qué tan profundo es el agujero que mi "querido" padre ha cavado
.
Al desenrollar el papel fino como ala de mariposa, sus ojos lila se dilataron. El reporte de "El Cuervo", su contacto en el mercado negro, era devastadoramente detallado.

Las Deudas del Duque
El Duque no solo era un adúltero, era un jugador compulsivo y un pésimo inversor.

Malversación de dotes: Había utilizado gran parte de la herencia de Roselia para financiar expediciones mineras fallidas en el norte.

Préstamos de usureros: Debía sumas astronómicas a casas de empeño vinculadas con la baja nobleza, deudas que ya estaban por vencer.

El Precio de Helena:
La Baronesa no estaba allí por amor; el Duque le había prometido el control de las tierras del este (las más fértiles del ducado) a cambio de que ella usara sus conexiones en la capital para limpiar su nombre ante el Emperador.

Pensamiento de Lise: Vaya, "papá". No eres un león, eres un parásito que se está comiendo su propio nido. Has vendido el futuro de tu esposa y de tu hija para mantener una fachada de poder. Y Helena... ella es el buitre esperando que el cadáver termine de enfriarse.

El Ambiente: La Calma antes de la Tormenta

Lise se sentó en su escritorio improvisado, usando el reverso del reporte para trazar un mapa de activos.

Su mente moderna trabajaba a la velocidad de una hoja de cálculo.

Activo A: La Abuela (Poder político y moral).

Activo B: Roselia (Derechos legales sobre las tierras).

Pasivo Crítico: Las deudas del Duque (El arma para destruirlo).
El silencio de la torre era absoluto, roto solo por el rasgar de su pluma.

De repente, el sonido de unos pasos pesados en el pasillo la hizo congelarse. No eran los pasos ligeros del mayordomo, ni los erráticos de una sirvienta. Eran pasos decididos.

Lise quemó el reporte en la vela justo antes de que la puerta se abriera.

—No esperaba encontrarte despierta, Lise —era la Abuela. Su silueta recortada por la luz de un candelabro parecía la de una deidad antigua—. He visto el fuego en tu ventana desde el jardín.

—Solo quemaba viejas penas, Abuela —respondió Lise, sin un ápice de miedo.

La Abuela se acercó y olió el aire. El rastro de tinta y cuero era inconfundible para alguien que había dirigido un ducado en crisis.

—Hueles a secretos y a tinta —dijo la anciana, apoyando su bastón—. Tu padre cree que estás loca o rota. Yo creo que estás auditando este lugar. Dime, ¿qué has encontrado en los libros que él cree ocultos?
Lise la miró directamente a los ojos, dejando que su brillo lila se mostrara en todo su esplendor.

—He encontrado que este ducado es una nave hundiéndose, Abuela. Y que yo soy la única que sabe dónde están los botes salvavidas... y quién debe quedarse a bordo para ahogarse.

La Abuela guardó silencio por un largo minuto, antes de dejar un pequeño objeto sobre la mesa: una llave de hierro con el sello original del ducado, el que el Duque actual no tenía permitido usar.

—Mañana en la clase de vals —susurró la Abuela—, Helena intentará humillarte físicamente. Si logras que ella pierda los estribos frente a los testigos adecuados, esta llave abrirá el archivo secreto en el sótano. Ahí están los contratos originales. El resto... dependerá de tu capacidad para "contar productos", pequeña administradora.

La Abuela se retiró sin decir más, dejando a Lise con el corazón acelerado y el arma definitiva en sus manos.
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La Abuela se retiró sin decir más, dejando a Lise con el corazón acelerado y el arma definitiva en sus manos

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