"Una despedida inconclusa"
Los nervios sacudían el cuerpo de Shura provocando un sudor incontrolable en las palmas de sus manos, limpiándolas repetidas veces en el pantalón de su uniforme, mientras caminaba de un lado a otro en la jardinera donde él y el castaño se veían para pasar juntos su recreo. La necesidad de hablar y explicarle la decisión que sus padres habían tomado la noche anterior era inquietante y abrumadora, y que desde hace algunas horas robó su tranquilidad y concentración en las clases. Había pensado en comentar todo a los dos hermanos en la ruta escolar, sin embargo, su oportunidad de hacerlo en ese momento de la mañana se había esfumado prácticamente en un abrir y cerrar de ojos justamente cuando sus padres se ofrecieron a llevarlo bajo la idea de ir y hablar con la directora, por lo que el viaje en autobús junto a Aioros y Aioria, se lo tuvo que ahorrar, dejando la única opción el recreo.
La espera terminó justo después de que Aioros llegará corriendo emocionado, con su típica actitud risueña y su radiante sonrisa que contrastaba con los moretones de sus mejillas y las oscuras ojeras debajo de esos ojos pispiretos.
—¡Shura, vamos rápido a la cafetería! ¡están dando galletas de nuez y mantequilla! ¡Corre! — sin ni siquiera detenerse, Aioros tomó su mano y jaló de ella para seguir corriendo en dirección a la cafetería.
—No, espera Aioros— contra su voluntad, comenzó a correr detrás del castaño, intentando detener la marcha de su amigo.
—¡Corre Shura, sí no nos damos prisa, ya no alcanzaremos! —
—¡Aioros, espera! — soltó su mano con fuerza, deteniéndose de inmediato al ver que su amigo parecía no escucharlo.
Aioros paró de correr al momento de que la delicada mano del español abandonaba la suya, girándose inmediatamente para encararlo y preguntar qué sucedía.
—Lo-lo siento Aioros, pero... quiero hablar contigo—
—¿De qué? No me digas que tus papás te regañaron por mi culpa—
—No, no es eso...—
—Ah, ufff qué bueno, creí que tus papás me odiarían por romper su canasta. Mmm creo que también debería de ir y hablar con ellos, debí pedir disc...—
—Aioros me voy a mudar—
El parloteo del castaño fue interrumpido siguiéndole un silencio incomodo y bastante problemático para Shura. Había esperado hacerlo con un poco más de amabilidad, pero el parloteo sin sentido de Aioros solo aumentaron sus ansias y nervios, y en un acto de desesperación soltó las amargas palabras sin ni siquiera tener el valor de mirar directamente a su amigo.
—¿Qué? —
Por fin los labios de Aioros se separaban para dejar escapar una frase que resumía su confusión y miseria. Una palabra que salió forzada y con tristeza y que obligó a Shura a mirarlo...
Si la tristeza y el dolor hubieran tenido una personificación, Aioros sería el indicado para hacerles justicia.
—Pe-pero, será solo de casa ¿verdad? — su voz tembló.
Shura negó, sintiendo como su garganta se cerraba entorno a las palabras.
—No importa si es de escuela o de casa yo te voy a visitar, te esperaría a la salida para ir a tu casa nueva o a tu vecindario, yo seguiría siendo tu amigo y no me importaría si tu nueva casa fuera lejos de aquí—
Se acercó con la desesperación fluyendo en sus palabras, llevando sus manos a los hombros del español, mientras que sus ojos suplicaban porque aquello fuera solo una broma de mal gusto o un sueño surrealista, en donde su yo interno no estuviera luchando con el ataque de pánico que estaba próximo a salir con un llanto espectral.
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Pedacito de Alma
FanfictionTomar su mano confiando de la bondad que resplandece de su mirar, lo lleva por la oscura soledad, anhelando la vida a lado de su amor de la infancia. "Susurrará su nombre una y otra vez, hasta que lo encuentre y lo libere"
