15

211 18 0
                                        

El rey vegeta se había puesto al tanto de la situación, rápidamente tomó cartas en el asunto y ordenó completa evacuación de la ciudad, poco podían hacer contra sus atacantes realmente, por lo que centro su atención en proteger a su pueblo. La pelea del príncipe no estaba llendo tan bien como el esperaba, pues a pesar de que estuvieran claramente parejos en cuestiones de poder, el desgaste de energía que estaba sufriendo a causa de su transformación ya se hacía notar, para Kiseki era lo mismo, ahora sin duda alguna era una batalla de resistencia.

En un descuido vegeta logró atinar un golpe en el abdomen del demonio, y sin perder tiempo comenzó a lanzarle una lluvia de golpes, Kiseki estaba siendo totalmente abrumado, por cada golpe que lograba esquivar o bloquear recibía 5 más.

-¡Haaah! - Sin ninguna otra alternativa expulsó su ki y creo una barrera a su alrededor logrando quitarse a vegeta de encima. - "Maldición, como es posible que este siendo vencido por un asqueroso saiyajin" - Tenía que idear un plan rápidamente, pues energía para alargar la pelea era lo menos que tenía.

-¿Que pasa? Acaso no puedes seguir. - Ahora era vegeta el que se burlaba de su adversario, se notaba el claro cansancio, pero tenía que hacer todo lo posible para que no vieran debilidad en su cuerpo. - Te dije que te arrepentirias maldito insecto. - Dejó la charla a un lado y se lanzó de nuevo al ataque.

-¡Muere! - Aprovechando que vegeta se había confiado Kiseki lanzó un rayo de la muerte directo al corazón del saiyajin, al ver esto al principe no le quedó de otra que girarse para poder esquivar dicho ataque pero sin mucho éxito, el rayo le había atravesado el hombro izquierdo. - JAJAJA, no aprendes maldita sabandija. - Ahora era Kiseki el que iniciaba el ataque, vegeta poco podía hacer para cubrirse de los golpes, sentía un dolor insoportable, y pelear con un solo brazo no ayudaba para nada.

-¡Tu tampoco deberías confiarte! - Pará sorpresa de vegeta Kakarotto había llegado a ayudarle, lanzó una patada a la espalda de Kiseki y vegeta podía jurar que había escuchado como sus huesos se partían.
Sharotto también había llegado a la escena y tomó a vegeta en sus brazos, puso su mirada en Kakarotto y este solamente miraba en dirección a akumo, este miraba la escena desde lo alto, pensó que Kakarotto ya había terminado, pero no era así, y tampoco se veía muy lastimado, al igual que Kakarotto, al parecer estaban demasiado igualados.

Kakarotto se elevó en el cielo y se quedó estático, akumo solo solto una leve risa y se cruzó de brazos.

-Debo asumir que tu debes de ser el saiyajin Kakarotto, ¿Estoy en lo cierto? - Akumo no hizo nada más que esperar la respuesta de su oponente, la actitud de este era algo que desconcertada a todos.

-¿Y que si es así? - Respondió Kakarotto. - Me sorprende que un saiyajin trabaje para estas basuras.

-Te equivocas, yo no trabajo para nadie. - Akumo puso su atención en la princesa y Kakarotto rápidamente se preparo para lo que fuese a hacer. - La verdad poco me importa lo que suceda con ella, a mi solo me importa pelear contra sujetos como tú. - Al decir esto se dio la vuelta para marcharse. Al ver esto Kakarotto se lanzó en su contra, no iba a permitir que se fuera así como así. Lanzó un puñetazo pero Akumo salió de su vista.

-Espero que te vuelvas más fuerte, Saiyajin. - Akumo apareció a espaldas de Kakarotto y con un golpe de mazo hizo que perdiera la conciencia, el impacto fue tanto que arrasó con todo lo que quedaba, sin decir nada más desaparecio del lugar.

...

-Auch, eso sin duda dolió. - Kakarotto se levantaba de la cama como podía, ese mero golpe lo había sentido en cada milímetro de su cuerpo, fue como si hubiese sido aplastado por un planeta entero. Sin dudas estaba enojado por perder de una forma tan Patética, como lo veía el, pero esperaba que llegara su segundo Round. - "Debo volverme más fuerte". - Salío de sus pensamientos cuando sintió una energía conocída acercarse a la puerta y suspiro pesadamente al saber de quien se trataba, se acostó rápidamente para intentar hacerse el dormido, pero se arrepintio de ello, su cuerpo aún no estaba bien. - ¡Ayy! - Se quejo del dolor y la puerta se abrió.

Kakarott Donde viven las historias. Descúbrelo ahora