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-Por favor...ale- Lo miraba haciendo ojos de cachorrito, llevaban media hora desde que ingresaron a aquel cyber café, todo con la intención de hacer que Lili tuviera una cena "saludable" lo cual milagrosamente se consiguió, aunque a regañadientes; Era tarde, a esa hora las personas probablemente estarían regresando a sus respectivos hogares.

Erika se sentó junto a Malcom apartados de los demás para tener una conversación privada, El castaño vio eso, y queriendo restarle importancia trato de buscar algo con lo que entretenerse, y su visión se topo con las maquinas que todavía estaban suspendidas con un icono que señalaba su número, solo se requeriría un permiso por parte del dueño del local para reactivarlas y poder usarlas.

Lili queriendo jugar un juego, le pide a Alejandro que le diese dinero para poder pagar una de las computadoras.

Este sabiendo que era la única forma de distraerse de lo que realmente le importaba accede causando que esta lo abrazara en agradecimiento.

Acercándose al dueño, le pregunta por el precio, este le menciona que había dos formas, pagar por hora o pagar por tiempo libre, este ultimo dependiendo de cuánto tiempo dures usando el equipo se cobra a medida que pasa el tiempo.

Escogiendo tiempo Lili, paga por adelantado unas cuantas horas.

Emocionada, Lili toma asiento en el equipo 12, y Alejandro se había sentado usando una de las sillas del equipo de a lado.

-¿Qué piensas jugar?-

-No se, creo que uno de carreras-

-¿Carreras?-

Este se mostro sorprendido por unos segundos, escuchar el nombre le traía recuerdos.

-¿Te acuerdas cuando jugábamos de niños? Siempre terminabas ganando, a veces pienso que hacías trampa- El castaño se le escapa una leve risa, el era bueno, no lo creía por presumir, enserio pasaba 24/7 jugando videojuegos.

Inclusive su madre dándose cuenta de las bolsas negras que reposaban debajo de su rostro, terminaba prohibiéndole la computadora, pero este por las noches cuando todos dormían, se escabullía para volver a jugar.

Woah...lo había olvidado, esa faceta de el, En donde se podía divertir, donde no sentía molestia por nadie, tampoco se quejaba por todo.

Lili lo saco de sus pensamientos.

-Vamos ale, ya empieza-

-¿Qué quieres que haga?-

-Que me ayudes por supuesto-

-Pero...- "Pero ya no juego nada de eso", quería responderle, ¿Pero cómo decirle algo así a ese rostro?

Ella lo miraba con expectación, no entendía a Lili, siempre la trataba mal, y no porque quería solo que no encontraba una mejor forma de expresarse hacia ella que malos tratos, además que conoce a esa loca como la palma de su mano, y que si llegara a comportarse diferente con esta, ella lo habría notado hasta preguntar cosas como:

"¿Estás enfermo? Déjame medirte la tensión"

"¡¿Ale...que le hiciste a ale?! ¡Llamare al 911, no estoy bromeando!"

Por eso optaba por ser así.

-...Te ayudare- Asiente con una sonrisa, Lili lo miro extrañada por unos segundos, pero después regreso a la normalidad igualando la sonrisa del castaño.

Empezando la partida, tuvieron un comienzo desalentador, Lili piso el acelerador sin esperar a que sonaran la campana de inicio, entonces al usar la palanca para comenzar su auto desprendió un denso humo, que los dejo de último lugar.

Horrorizada trato de arreglarlo, pero termino haciendo que el carro diera retro chocando otro carro en el proceso.

Alejandro le dijo que menos mal no tiene licencia para conducir porque de ser el caso, pedía misericordia para los peatones que se atravezaran.

Durante el recorrido (Gracias a Alejandro) lograron posicionarse entre los diez mejores, y cuando estaban en la última vuelta, terminaron llegando de segundo lugar, sorprendiendo inclusive al dueño del lugar.

Al finalizar la carrera, en la pantalla cambia la imagen aun trofeo de plata.

-Somos un gran equipo- Ella lo abraza por el costado, y recuesta su cabeza del hombro del castaño.

-Esta vez has dicho algo sensato, estoy orgulloso- Comenta entre risas, generando que Lili también riera.

Esta cierra los ojos un poco, mientras suspira de alivio, a pesar que Alejandro fue quien estuvo manipulando los controles en casi todo el juego, también se sentía exhausta, nunca se había divertido tanto.

-Sabes...- Sonaba como un susurro para si misma, pero Alejandro pudo escuchar al estar cerca -se muy bien que estarás para mi incluso con lo de nuestro bebe- Eso ultimo lo alcanzo a oír también, y se le abrieron los ojos de golpe.

-¿Qué?-

-¿E-eh?..!?-

Lili lo miro asustada, y coloco ambas manos en su boca, se le había escapado.

En ese momento quería que la tierra se la tragara.

Alejandro había oído.

-¿Nuestro bebe?...Lili- Alejandro se levanto de la silla, y la miro con unos ojos que eran difíciles de descifrar que expresaban. -¿Quién es el padre de tu bebé?- Tragando saliva, la rubia respondió con temor, en sus ojos se podía notar la cristalización, iba a partir en llanto.

-E-eres tú, Alejandro-

MessengerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora