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El pelinegro abrió la boca a punto de contar su historia cuando una serie de notificaciones llegaron al teléfono de la pelirroja.

—¿Ah? Espera ahí...— cogiendo su celular, sus ojos se abren de golpe.

Desconocido: Entonces si era verdad...
Desconocido: Mala mia no haberte creído.
Desconocido: Si, creído 😞

No entendía los mensajes, entonces abriendo el chat se percata.

En ella uno de los desconocidos le había enviado una capturé de una foto subida a internet.

Era ella. Se trataba de una foto de la pelirroja.

Y por la fecha era recién, ¡Era de ahorita!

Se volteó para mirar con el rostro rojo al pelinegro.

Este alzó las cejas pero después regresaron a la normalidad cuando está le mostró el teléfono.

—No me estaban creyendo, tenía que demostrarles que lo nuestro iba en serio—

—¡¿Pero porque?! ¡No te bastaba con anunciarlo frente a todos en el colegio! ¡Ahora literalmente todo el mundo pensará que tengo algo contigo!— Se pasa una mano por la frente, debía calmarse, no importa si intentará desahogarse con el, no funcionará, lo que se hizo ya está. —#Loverofmylife ¿No pudiste poner una etiqueta mejor? —le pregunto recordando el hagsta.

—Fue lo mejor que se me puso ocurrir— contesto encogiendo los hombros.

Levantándose de la silla se acerca a la chica. Esta estaba a la defensiva.

—Ey Ey..cálmate, ambos sabemos que entre los dos no hay nada—

—¿No entiendes? Mi vida social...mis amigos, ¿Que pensarán de mi ahora?...Alan..oh por Glop, ¡Alan— cómo si se hubiera recordado de algo, se puso ambas manos en la boca, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas —M-me va a odiar por mentirle... ¡Le m-mentí en su cara!— Erían la coge antes de que pudiera derrumbarse siquiera en el suelo.

—Aserní, no te desmorones, eres fuerte, esto no es nada del otro mundo, encontrarás una forma de explicarle a tu amiguito— Le asegura pidiendo que esta alzada su rostro y dejara de mirar hacia abajo. —Porfavor... mirame—

Con temor, y nerviosismo, la joven levantó la cabeza, encontrándose con los ojos del pelinegro, estos tenían un aura muy diferente, en vez de burla o ironía, tenía una pizca de empatía.

Sorprendió a Vero, e inclusive las mejillas se le pusieron rojas.

La cercanía, y la forma en la que este la miraba.

...

—Woah...—

Ambos se separaron en cuento escucharon un silbido de sorpresa.

La pelirroja volteó hacia la raíz del sonido y dio con la mirada de sorpresa e incomodidad de su hermana mayor.

—N-no es lo que crees...—

—Tranquila, no me concierne lo que hagas a espaldas de mi adorable cuñadito— Le responde tratando de calmarla, pero su respuesta género la reacción contraria.

—¡Frannie! ¡No lo hagas sonar como si no te importara si le fuera a ser infiel a Alan!—

—Bueno, es cierto, de hecho me molestaría contigo, pero ahora no es el momento— Su semblante regreso a ser serio. —Voy a salir, hablemos en cuanto regrese—

—¿A dónde vas?—

—Tengo que solucionar algo— Aclara antes de abrir la puerta salir y cerrarla desde afuera.

Vero estaba preocupada por su hermana, sabía que le sucedía algo, y a pesar de ser mayor, y que las desiciones que tome son cosas de ella, igual no quitaba que por ser su hermana, quisiera ayudarla en lo que sea que la atormente.

Sacudiendo su cabeza volvió a centrar su atención en el pelinegro, que se había quedado en silencio desde hace rato.

—¿Has estado hablando con la chica que gusta de mí?—

—¿Que?—

—Lo que oíste, ¿Quienes son estos números que no están agregados?—

—Unas chicas pero no significa nada...— entra en razón que Erían en estos momento tenía a su disposición su teléfono. —Devuelveme el teléfono—

—¡Es increíble! ¿Que querías conseguir de ellas? ¿Chantajearme? Si les digo que el y yo no somos nada podremos llegar aún acuerdo— Lo último lo dijo fingiendo una voz de mujer.

—¡No es nada de eso! ¡No pongas palabras en mi boca!— con enojo le arrebata el teléfono. 

Malagradecido.

Esa era la palabra, a pesar que era ella quien estaba sufriendo las secuelas de la mentira del pelinegro, este actuó como un imbécil pensando cosas que no eran.

—¿Entonces?

—Nada Erían, tranquilo que tú tonta mentira está a salvo conmigo, si hubiese querido chantajearte se lo habría hecho saber al director, porque lo tú haces es lo bueno y lo que yo hago es lo malo— sentencia. El lugar se llenó de silencio.

No podía creer eso, que este discutiendo por una ridiculez.

—Lo siento, a veces soy muy inseguro, y desconfío de todos—

—...—

—Olvidalo... Continuemos otro día— Erían al notar que está no tenía intenciones de conversar, camina en dirección a la puerta, y con cuidado la cierra.

MessengerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora