Consecuencias (1/2)

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Todo puede cambiar en cuestión de segundos.  Se puede derrocar un imperio o uno puede enamorarse.

—Reginald Hargreeeves

Alexander

Decir que estaba muy cabreado era poco, sentía tanta ... Impotencia, trataba de calmarme inhalando y exhalando para no soltar improperios o golpear algo, lo cual normalmente no hacia, pero juraba que escuchar como esa mujer insultaba a Emilia, ¡Dios! Era casi imposible no explotar.

— ¿Puedes calmarte? Bien siempre me has dicho que no vale la pena pensar con la cabeza caliente— me regañó Félix, se notaba la preocupación en su voz.

No pude evitar querer asesinarlo con los ojos, sentía que en este momento el que dijera que me "calmara" era el peor de los insultos, pero también sabía que lo decía con buena intención, así que busque la manera de tranquilizarme.

Ambos estábamos a las afueras de su casa, con un par de cigarros inhalando caladas de ese veneno.

Si, se supone que lo dejaría pero en este momento no veía otra manera de aliviar la sensación que me dejaba esta situación.

—Tío es mejor que te vayas ahora, lo digo por tu bien, ahora trataré de calmar el avispero que se armó, pero ten por seguro que a Emilia no le pasará nada, la cuidaremos, ahora es importante que se cuiden las espaldas, acabáis de prácticamente declararle la guerra a Susana y de paso a mi padre —este suspiro con cansancio y cosa que nunca le había visto hacer, se pellizco el puente de la nariz— no sé qué hace esa mujer que lo tiene idiotizado, pero palabra que dice, palabra que papá cumple, es en extremo molesto— se quejó, y vi como apretó los puños

Emilia

Tenía tanta rabia que sin mirar hacia atrás, me fui hacia mi habitación, Juli me siguió, y entro conmigo.

No dijo nada, solo se sentó conmigo en la cama, y esa vez fue ella quien sirvió como paño de lágrimas, no me gustaba llorar, no porque fuese malo, simplemente no me gustaba, pero toda esta situación estaba sobrepasándome, quizás era un cúmulo de situaciones que hicieron finalmente hacerme derramar lágrimas y sentir mi corazón doler.

Una de las pocas cosas buenas que sentía que habían pasado de estar en Madrid, es haber conocido a Juli, esa chica era espectacular y te hacía sentir muy tranquila.

Sin siquiera dignándose a tocar la puerta, Susana entró a mi habitación con cara de muy pocos amigos.

—Juliana déjanos a solas —ordenó ella señalando ligeramente la puerta con la cabeza.

—Ni de coña—respondió la rubia con decisión, cruzándose de brazos y plantando cara.

—Todo lo que tengas que decir hazlo delante de ella—exprese con simpleza, aunque en el fondo estaba como un volcán a punto de estallar.

Se quedó callada un poco, pero cuando supo que no íbamos a dar nuestro brazo a torcer, no dudo en hablar.

—No puedo creer semejante espectáculo que acabas de hacer Emilia, joder ... No sé qué hacer contigo realmente, ¿Por qué no quieres entender que todo lo hago por tu bien?— por extraño que parezca, vi algo de dolor en sus ojos, pero trate de que no me afectará, hoy no cedería a su manipulación.

—Si de veras pensarás así, yo te importaría, ¡Soy tu hija maldita sea!— lo último lo dije con tristeza y aunque no con lágrimas, si con profundo dolor —Siempre quieres hacer conmigo tu santa voluntad y créeme eso harta, harta tu doble moral, tus constantes secretos y reproches, no lo quiero más ¿Entiendes? Ser mi mamá no te da derecho a manipularme a tu antojo— el desafío en mi voz era evidente, y la verdad, no pretendía ocultarlo.

Broken [SAGA CONSEQUENCES #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora