Confesiones rotas

50 14 86
                                        

" Es más fácil hacer las cosas cuando no pensamos en lo que sucederá después de ellas "
Pequeños desastre

Emilia
Aunque no tenía nada de ganas de ir a clases, mi querida Juliana busco la manera de convencerme de asistir, la mayoría de mi ropa había sido arruinada junto a algunos pares de zapatos y de más, así que no tenía mucho de dónde escoger, quería pensar que esto era una nueva oportunidad para renovar mi armario, pero hubiese querido hacerlo de otra forma, por ejemplo, dando mi ropa a la caridad, pero ni modos.

Todavía mi cuarto era una especie de escena del crimen, por lo que tuve que entrar, buscar algunas cosas rápidamente, aunque no hubo mucho de lo que pudiera rescatar realmente, agradecía que las cosas de la universidad hubiesen quedado intactas, pero lo que más ame que quedará intacto era el castillo que papá me había dado.
Recogí los libros que estaban por todo el cuarto con la esperanza de que ninguno estuviese dañado, y efectivamente así fue, solo fueron tirados al suelo.

La noche anterior fue una descarga de adrenalina y frustración, le escribí a la o al psicópata que estuviese detrás de eso, no le iba a mostrar sí estaba afectada con su hermosa dedicatoria, aunque por dentro estuviese queriendo matar a medio mundo y arrancarle uña por uña a ese o esa demente.

—Emilia no has probado tu desayuno, debes comer — comentó Susana, la cual estaba tomando café.

— La verdad no tengo hambre, quizás coma algo en la universidad — dije con desánimo.

—Me haces el favor y come, no es una sugerencia, es una orden —me dijo mirándome fijamente, yo tomé mi bocadillo le di un mordisco algo agresivo y luego le sonríe sin ningún humor, pareció serle suficiente, por qué me retiró la mirada y siguió tomado su café y comiendo el desayuno.

— Le dije a Lucy que limpiará y organizará tú habitación, y a Tony que contratará a un pintor, para que deje las paredes nuevamente limpias, y comprar un nuevo espejo, lo de la ropa deberás esperar hasta el fin de semana, no quiero que te distraigas con eso y dejes de hacer tus deberes- recitó Esteban, la verdad se había tomado muy enserio lo de ser padrastro, no quería discutir, estaba de acuerdo con lo que había planteado, así que decidí dejarlo pasar.
Estaba tan distraída que en clase de literatura que no pude responder la pregunta que el profesor había hecho y si, naturalmente se burlaron de mí, a mí me valió mu.y poco, pero si no podía de dejar de sentirme mal por no haber prestado atención.

La o él psicópata no había respondido a mis mensajes, pero algo dentro de mi sabía que si lo había visto, era ridículo decir que no me daba algo de miedo, si era capaz de todo lo que había hecho, era  capaz de más, incluso lastimarme o a alguien más, y aunque habían reanudado el anillo de seguridad y explícitamente nos dijeron que nos quedaremos cerca de los hombres de negro, y que no cometiéramos ninguna gilipollez, bueno, no era como si pudiésemos, esos tipos prácticamente nos estaban respirando en la nuca, faltaba que entrarán al aula con nosotros, era incómodo, ya era suficiente con que ya estuviésemos en la boca de todos, esto no ayudaba en mucho o más bien en nada

—Por Dios, ese tío si es muy guapo  — comentó Antonia mirando a Teo, uno de los hombres de negro, si, debía aceptar que estaba guapo, tenía buen porte, alto, hombros anchos, lindos ojos y boca gruesa y piel morena.

— Guapo no, guapisimo,  con dan ganas de repasar todas las poses de kamasutra — soltó Carolina.

Su comentario hizo que me atorara con mi batido de frutas y me riera.
Un carraspeó sonó y las tres volteamos para toparnos con la mirada juzgadora de los chicos.

—¿Qué? —  pregunto Carolina imitado la mirada de los chicos —somos solteras y con derecho a mirar.

— Te equivocas, Emilia, Juli y Antonia, y tu sois papas casadas, y tú también — contestó rotundo Félix.

Broken [SAGA CONSEQUENCES #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora