Pero cada vez que pienso que puedo sacarte de mi cabeza
Nunca me dejas olvidar
Porque justo cuando pienso que te marchaste, escucho nuestra canción en la radio
— our song —
Emilia
Las vacaciones de inviernos se aproximaban y yo veía eso como una oportunidad de alejarme de todo lo que me recordaba a él o en su mayoría y así poder curar mejor mis heridas, si habían pasado ya algunos días desde aquel entonces, y aunque sonara triste o "depresiva" aún mi corazón seguía doliendo, Jenkins dice que cada momento de sanación era diferente y podía tardar, pero detestaba sentirme así, toda esta desestabilización emocional habían hecho un enredó en mi mente y ahora constantemente volví a soñar con la misma cama de hospital, los grito de la niña a mi lado, yo amarrada y un montón de personal médico a nuestro alrededor y cada vez se sentía más real, pero no, no había vuelto a tomar los medicamentos que me habían recetado o más bien obligado a tomar.
Fue casi imposible ocultarle a Susana mi rompimiento con Alexander, los rumores se esparcieron rápido, y como me imaginé que haría, solo se había morado sobre que ella había acertado... y lo peor, es que no podía rebatirle, porque tal como ella dijo, me había dejado embobar por un niño pijo.
—No me gusta verte así — expresó tía Sofy dándome un pequeño abrazo y con un puchero en su boca.
—Lo se tía, lo siento, te juro que busco estar bien, pero necesito algo más tiempo—confesé con un suspiro.
Ella suspiro y asintió ligeramente y me dio un pequeño beso.
Me giré hacia la estantería dónde tenía toda esa cantidad de libros, muchos de romance, y pensé en lo estúpido que es creer que el amor es como en los libros, con un jodido felices para siempre, si estaba en esa odiosa etapa asida en la que odiaba todo lo que me recordaba a romance y esas pavadas.
—¿Estás lista? — preguntó mientras sostenía la pequeña caja de objetos que Alexander me había regalado, la Doc. Me dijo que una forma muy efectiva de cerrar ciclos es esa, devolver todos los recuerdos o cosas relacionadas y hoy por fin, después de varios días, me sentía más lista para hacerlo.
Asentí luego de lanzar un suspiro.
Con mi tía conducimos hasta la casa de él, por una parte, aquel viaje se volvió eterno, y por otro, no quería que terminará.
Ella me esperó en el coche, mientras yo caminaba a la puerta con la caja.
Toqué un par de veces, y la puerta se abrió, y detrás estaba él.
—Emm hola, pensé que vendrías con los chavales, o por lo menos con Juli y Félix— comentó con voz baja, se veía algo pálido y quizás algunas ojeras, casi por instinto le preguntaba si estaba bien, pero enseguida deseché la idea.
—No, no quiero hacerles pasar un momento incómodo, aquí tienes— estrelle la caja en su pecho, el no dijo nada, solo miro la caja — ha, toma también— dije quitándome el anillo de plástico de mi dedo y luego la pulsera de colores tejida y los puse en la caja finalmente.
—¿El abrigo también? — preguntó con el ceño fruncido.
—Todo, todo lo que me recuerde a ti no lo quiero—exprese, sonando quizás rencorosa, pero a este punto me importaba un carajo si era o no así.
Miré finalmente la caja donde estaba el abrigo, algunos dibujos, el celular y cada cosa que el me dio y sin darle tiempo de decir algo más, me fui de allí rápidamente entrando al auto.
—¿Todo en orden? — preguntó mi tía dándome un ligero apretón en la pierna —has estado muy callada en el viaje —observo mirándome de reojo.
—Si, todo bien— lancé un suspiro— solo estaba pensando las consecuencias que trae enamorarse— Expresé mirando por la ventanilla.
Alexander
Camine con aquella caja por las escaleras y mi cuarto, donde finalmente la solté en la cama, en ese momento también me tire en la cama.
—Oh, ya están en esa etapa —expreso Félix, viendo toda la patética escena.
—No me jodas por favor — le pedí casi rogué.
—La verdad que no te entiendo, sabes que estoy contigo en esto solo porque se que hay gato encerrado, te conozco muy bien para saber que no eres un gilipollas, y solo falta verlos para saber el daño que les hace estar separados, parecen un par de cascarones vacíos, no sonríen ni nada.
—Ella me odia —conteste, si ella lo había dejado muy claro y con mucha razón.
—Si, es cierto y con justa razón, porque la verdad yo te hubiese dejado sin cojones, pero también sé que, si dijeras la verdad, quizás tendrían una oportunidad — sentencio.
—No hay más verdad que la que ya se sabe —exprese con cansancio, tapándome los ojos con el ante brazo.
—Si claro, a otro perro con ese hueso amigo, mira, ustedes parecían un par de parejas de pingüinos o caballitos de mar y apuesto mi culo a que se aman, pero si, debes asumir las consecuencias de tus decisiones — me señalo en modo papá.
Claro que sí, eso hago, aunque me estuviese muriendo por dentro.
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Broken [SAGA CONSEQUENCES #1]
RomanceEmilia junto a su madre se mudan de Toledo a Madrid allí conocerá a la que va a ser su nueva familia, incluidos sus hermanastros y sus amigos, con lo que ella no contaba era que conocería a Alexander y lo que su relación podría llegar a ocasionar...
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