La era de los héroes ha terminado, los que aun sobreviven ahora se esconden o traicionan lo que alguna vez creyeron.
Ahora, ya con sus mejores años detrás y sumido en su miseria, es como el primer Robin se vera envuelto en una nueva aventura, a pes...
Parado en medio de las ruinas, con su viejo traje puesto e intacto, como la primera vez que lo uso. Su barba ya no están, las arrugas de su rostro se han ido y su brazo vuelve a ser real, huesos cubiertos de nervios, tendones, músculos, venas, carne y piel. Toda la sensibilidad que había perdido estaba de vuelta y ¿que hace con ella? temblar, sudando frió.
A sus pies, la cabeza de una estatua, con la cara de Roy Harper, Flecha roja, aún con su característica gorra y antifaz.
-¿No me escuchaste?- pregunta la mujer a sus espaldas, acercándose con pasos pesados.
-No estas aquí, esto no es real- afirmo, tratando de sonar seguro, pero notándose el temblar de su voz.
-Si, no estoy aquí ¿y de quién es la culpa?- pregunto al rodear a su compañero, para que este la mirara, pero Nightwing tiene los ojos cerrados con fuerza, además gira la cabeza a un costado -Es toda tuya Grayson, y los sabes-
-N-no-
-Si, nos abandonaste y te escondiste, como la rata que eres-
-No, yo, yo...- sentirla frente a el, tan cerca, aún a sabiendas de que era un sueño, le hacía querer abrir los ojos, pero siempre que alguien de su pasado lo visitaba en sueños, no hacían más que recordarle sus errores del pasado.
-¿Tu qué? Nightwing-
-Yo... ya no soy ese hombre- dijo al final, no logrando reunir el valor para otras palabras.
-Claro que no, ya no eres ni una sombra de lo que fuiste, eres un insulto, una deshonra. No hiciste nada para evitar que todo esto ocurriera y tampoco harás nada para intentar arreglarlo-
-Yo lo intente-
-No lo suficiente-
-¡No fui suficiente! ¡¿Crees que no lo se?!- estallo, abriendo los ojos para verla -¡No soy Superman, no soy un dios, solo soy un cirquero, no había nada que yo pudiera hacer!-
-Hubo una cosa- sin esperarlo, recibió un golpe por parte de la amazona, con el cual atravesó uno de los muros de, templo, aterrizando sobre tierra húmeda. Al levantarse, noto que no era agua lo que humedecía la tierra, era sangre, a su alrededor, héroes yacían muertos y al frente de el, la sombras de sus antiguos enemigos, los villanos que tomaron el mundo. En sus manos aparecieron sus bastones, destellando por la electricidad en su interior, pidiéndole que los usara, pero el vigilante temblaba, sudaba frío mientras jadeaba, viendo al suelo, y al voltear hacía arriba, observando a los malos, se paralizo. Sin nada que hacer, soltó sus armas y callo de rodillas al suelo.
-Patético- escucho de la boca de uno de los villanos, antes de ser sujetado del cuello y jalando para atrás, aterrizando bruscamente frente a un lugar conocido.
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Frente al salón de la justicia, una batalla campal tomaba lugar. Héroes contra villanos, una batalla destinada al fracaso del bien y el triunfo del mal. Las fuerzas de la justicia caían, ya eran pocas las que se mantenían en pie, todas ignorantes de la presencia del héroe de azul.