2# Charlas entre amigas.

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Narrador omnisciente:

Se veía a Wendy, la joven de cabellos castaños, corriendo con todas sus fuerzas por las calles llenas de vida y movimiento de Tokio. Sus pasos eran rápidos y ligeros, y su corazón latía con tanta fuerza que parecía querer salírsele del pecho; la adrenalina recorría todo su cuerpo, empujándola hacia adelante con una urgencia que no podía explicar, solo sabía que tenía que llegar a su destino. De pronto, sin mirar a dónde iba, chocó contra alguien de lleno. Ambos perdieron el equilibrio y cayeron suavemente sobre el suelo, rodeados de hojas secas y el ruido del tráfico que pasaba cerca.

Wendy: ¡Lo siento muchísimo! Venía tan apurada que no me di cuenta…de verdad, perdóname-Se disculpó de inmediato, levantándose con rapidez mientras se acomodaba el cabello y miraba a la persona con preocupación.

El chico al que había chocado se incorporó también, y al ver quién era, una sorpresa alegre apareció en su rostro. Era Taro, y una sonrisa suave y de disculpa se dibujó en sus labios mientras le tendía la mano para ayudarla a ponerse de pie.

Taro: ¿Wen? ¡Eres tú! ¡Yo también te pido perdón! Yo venía distraído, pensando en otras cosas, y fui yo quien no te vio llegar-Dijo, con una voz llena de sorpresa y cariño.

Wendy: No pasa nada de verdad. Yo tampoco prestaba atención. Estábamos los dos igual de distraídos, así que no hay que preocuparse por ello-Respondió, mirándolo a los ojos con dulzura, aceptando su ayuda y se levantó, todavía un poco aturdida por el golpe repentino.

Taro: A todo esto ¿Por qué corres tan rápido? ¿Te pasa algo? ¿O tienes alguna prisa especial?-Preguntó mirándola con curiosidad y un toque de preocupación, notando que su respiración era un poco agitada y que sus ojos reflejaban prisa.

Antes de que Wendy pudiera responder, una pequeña figura apareció corriendo hacia ellos, con sus grandes ojos redondos llenos de urgencia y su postura que mostraba que algo importante estaba ocurriendo. Era Mokona, que se había separado de ellas un momento y ahora regresaba con la noticia que traía.

Mokona: ¡Wendy! No hay tiempo que perder, tenemos que buscar a Emma ya. No podemos dejarla sola ni un minuto más-Llamó, con una voz que mezclaba preocupación y firmeza, como si le pidiera que entendiera la gravedad del momento.

Wendy asintió con rapidez, sintiendo cómo la preocupación le apretaba el pecho. Volvió a mirar a Taro, con una expresión seria pero agradecida.

Wendy: Es cierto. Emma desapareció de casa esta mañana. Mis padres y yo no sabemos dónde se ha ido, ni por qué lo ha hecho. Por eso estamos buscándola por todas partes, no podemos quedarnos quietos-Le explicó, retomando su carrera aunque ahora caminaran juntos.

Taro: ¡Oh, no! ¿Crees que quizás la haya secuestrado ese ser extraño que vimos el otro día?-Dijo frunciendo el ceño, sintiendo cómo la inquietud crecía en su interior mientras aceleraba el paso para caminar a su lado, manteniendo el ritmo.

Wendy: No lo creo del todo. Pero tampoco podemos descartarlo todavía-Respondió, con la voz temblando un poco por la ansiedad, pero tratando de mantener la calma.

Mokona: De todas formas, no me parece nada seguro que ande sola por las calles. La ciudad es grande y hay muchas cosas que pueden asustarla o hacerle daño. Es una niña pequeña, y no sabe defenderse de nada-Dijo, con su voz suave pero con la claridad de quien conoce el peligro, corriendo junto a ellos.

Tras unos minutos de correr entre el bullicio de la ciudad, entre gente que pasaba y coches que circulaban, llegaron finalmente a un parque tranquilo, donde el ruido se hacía más suave y el aire se sentía más fresco. Cuando miraron hacia el centro del lugar, vieron a lo lejos una pequeña figura sentada en un columpio de madera, que se balanceaba despacio, como si estuviera perdida en sus propios pensamientos.

Sailor Star E (Captain Tsubasa).Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora