Narrador omnisciente:
Una vez que todas estuvieron listas, con sus ropas puestas y el ánimo renovado por la luz del nuevo día, las chicas se organizaron rápidamente para salir. Habían acordado encontrarse en el parque número 10, un lugar amplio y lleno de árboles, perfecto para pasar la tarde juntos, y sobre todo, para que la pequeña Emma pudiera sentirse libre, segura y querida entre todos ellos.
Wendy se detuvo un instante frente a sus amigas, con la determinación brillando en su mirada, y les habló con voz dulce pero firme, como quien ya tiene todo planeado en su corazón.
Wendy: ¡Muy bien, chicas, ya estamos listas para irnos! Ustedes vayan adelante, por favor. Vayan reuniéndose con los chicos y díganles que ya casi llegamos. Yo me encargo de ir a buscar a Emma a mi casa y de avisarle a mamá que saldremos juntas. Nos vemos allá en un rato, ¿De acuerdo?-Anunció, ajustándose un poco el cabello.
Yayoi: Está bien, Wen. Ve con cuidado, que nosotras nos encargamos de todo lo demás. Nos vemos en el parque, estaremos esperándote con los brazos abiertos-Respondió, dándole un pequeño apretón de manos antes de que Wendy emprendiera el camino.
Wendy se despidió con un gesto alegre y caminó con paso rápido pero tranquilo hacia su hogar. Al llegar, la casa estaba en esa calma dulce de las mañanas, y se dirigió directamente hacia la cocina, sabiendo que ahí encontraría a su madre, siempre atenta a todo lo que pasaba en su entorno. Y así fue: María estaba de pie junto a la encimera, terminando de preparar el desayuno, con el delantal puesto y un olor delicioso a comida casera que llenaba todo el ambiente.
Wendy: ¡Hola, mamá!-Saludó, acercándose a ella con alegría, sintiendo siempre que el solo hecho de verla le daba una sensación de refugio y seguridad.
María: ¡Hola, hija mía! Qué gusto verte. Cuéntame, ¿Cómo te fue en la pijamada con tus amigas? ¿Se divirtieron mucho?-Dijo con cariño, girándosehacia su hija y le sonrió con ese amor infinito que solo una madre puede tener en la mirada.
Wendy: Fue maravilloso, mamá. Gracias por dejarnos estar juntas-Respondió, con los ojos brillantes al recordar todo lo que habían hablado y compartido-Pero vine porque necesito pedirte un favor, y pedirte permiso también. Queremos llevar a Emma al parque número 10, para que pasee un poco, tome el aire y juegue. También van a estar todos los chicos, así que estaremos todos juntos. ¿Podemos ir, por favor?-Preguntó, acercándose un poco más, con una sonrisa llena de esperanza y de ilusión.
Maria: Claro que pueden ir, mi niña. Me parece una idea preciosa que salgan y disfruten del día. Solo te pido algo, ¿sí? Que tengas mucho cuidado, que no se alejen demasiado y que estés muy atenta a Emma. Ella es pequeña y... siento que necesita mucha protección. Cuídala mucho por mí-Respondió con voz suave, y aunque en su mirada había una sombra de preocupación, una madre que siempre piensa en la seguridad de los suyos, también había comprensión y confianza plena en su hija.
Wendy: ¡Gracias, mamá, muchísimas gracias! Te lo prometo. Voy a cuidarla, y no la dejaré sola ni un segundo. Te lo aseguro-Exclamó, llena de alegría, y se lanzó a abrazarla con fuerza, hundiendo su rostro en el hombro de su madre.
María: No hay nada que agradecer, corazón. Ahora corre, ve y dile a la pequeña que se prepare, que el tiempo pasa volando-Le dijo, correspondiendo al abrazo, acariciándole la espalda con suavidad, y rió bajito, divertida por la emoción de su hija.
Wendy: ¡Sí, ya voy corriendo!-Respondió, separándose del abrazo con una energía renovada, y salió de la cocina dirigiéndose directamente hacia la habitación donde Emma se alojaba.
Llegó frente a la puerta y, respetando siempre el espacio de la niña, tocó suavemente con los nudillos, esperando pacientemente a que le dieran permiso para entrar.
ESTÁS LEYENDO
Sailor Star E (Captain Tsubasa).
Fanfiction¡Hola a todos! Soy Wendy Torres. Hace un año, mis amigos y yo descubrimos que somos las Sailor Scouts, guardianas del amor y la justicia. Junto a los Guerreros Shitennō, hemos protegido nuestro hermoso planeta de amenazas oscuras y malvadas. Tras nu...
