¡Hola a todos! Soy Wendy Torres. Hace un año, mis amigos y yo descubrimos que somos las Sailor Scouts, guardianas del amor y la justicia. Junto a los Guerreros Shitennō, hemos protegido nuestro hermoso planeta de amenazas oscuras y malvadas. Tras nu...
El pasillo de la escuela estaba lleno de risas suaves, comentarios animados y el sonido de pasos que se cruzaban con calma. Un grupo de amigos, que compartían risas, clases y momentos desde hacía ya mucho tiempo, se había reunido cerca de la entrada del salón, esperando que diera comienzo el día. Los minutos parecían transcurrir sin prisa, y el aire se sentía ligero, cargado de esa energía juvenil que hace que todo se sienta más bonito, más sencillo y lleno de esperanza. Nadie imaginaba que esa tranquilidad iba a romperse en cuestión de segundos.
De repente, una figura apareció corriendo en la distancia, con pasos tan rápidos y apresurados que parecía que la persiguiera algo que no se podía ver. Wendy avanzaba lo más rápido que podía, jadeando por el esfuerzo y con los ojos muy abiertos, llenos de urgencia, como si cada segundo que perdiera fuera un peligro. En su rostro se reflejaba toda la desesperación de quien no quiere recibir un regaño del profesor, y sus pasos eran tan rápidos que apenas podía controlar su propio cuerpo.
Wendy: ¡Llego tarde, llego tarde! ¡Por favor, que no me regañe!-Gritaba mientras corría, su voz saliendo entrecortada por la respiración agitada, y aceleraba aún más el paso, con el corazón latiéndole con tanta fuerza que sentía que se le saldría del pecho.
Al intentar frenar en seco para no seguir corriendo y evitar llegar demasiado tarde, Wendy no calculó bien la distancia ni la fuerza que necesitaba para detenerse. En un torpe accidente, perdió el equilibrio y terminó chocando contra Taro, que estaba parado justo en su camino, sin esperar que nadie saliera corriendo hacia él.
Con un pequeño grito de sorpresa que salió de los labios de Wendy, ambos perdieron el equilibrio y cayeron al suelo, rodando un poco por el suelo de cemento. Wendy se desplomó de lleno sobre Taro, y aunque él también se había sorprendido por lo que pasaba, no pudo evitar soltar una leve carcajada al ver lo torpe que había sido todo.
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(Espero que les guste el edit que hice).
Wendy: ¡L..lo siento mucho, Taro! ¡De verdad que lo siento!-Balbuceó, y su rostro se cubrió de un rojo intenso que subía desde su cuello hasta sus mejillas, mostrando lo avergonzada que se sentía. Intentó levantarse con torpeza, moviendo los brazos sin saber muy bien cómo hacerlo, pero sus piernas aún no le respondían del todo-No era mi intención, de verdad...no sabía que ibas a estar ahí, y me equivoqué al frenar...-Añadió, buscando su equilibrio mientras sus ojos se mantenían fijos en el suelo, sin atreverse a mirarlo a la cara por la vergüenza.
Taro: Tranquila, princesa, no pasa nada. ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño en alguna parte? Por favor, dime si te duele algo-Respondió con una sonrisa suave y cálida, que iluminaba todo su rostro, y extendió una mano hacia ella para ayudarla a levantarse. En cuanto sus dedos se rozaron por un instante, un destello de ternura cruzó por su mirada, y lo miró con una preocupación tan sincera que llegaba al corazón.