6#¡Hay que proteger a Emma! La gran batalla de los catorce guerreros.

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Narrador omnisciente:

La noche se extendía en una calma tan profunda que parecía que el mundo entero había suspendido su respiración. Una luz tenue y dorada bañaba cada rincón de la habitación, envolviéndolo todo en una sensación de paz y tranquilidad. En su cama, Wendy descansaba profundamente, su cuerpo relajado y su mente alejada de cualquier preocupación. Sus rizos castaños, entretejidos con esos mechones de color rosa suave que ahora eran parte de ella, se esparcían sobre la almohada como un manto de seda, moviéndose apenas con cada respiración pausada y serena que salía de sus labios.

Pero la paz duró poco. De repente, un escalofrío helado atravesó su cuerpo de punta a punta, tan fuerte que la sacudió como si una mano invisible la hubiera agarrado con fuerza. Sus ojos se abrieron de golpe, todavía llenos de sueño, y un sentimiento extraño le recorrió el pecho: la cama bajo ella estaba fría, demasiado fría, y una humedad desagradable le pegaba a la piel, despertándola por completo de un solo golpe.

Todavía aturdida, estiró la mano hasta la mesita de noche y encendió la pequeña lámpara, cuya luz cálida y suave le devolvió un poco de claridad a la habitación. Se incorporó despacio, sintiendo cómo su corazón comenzaba a latir con fuerza, más rápido de lo normal, mientras miraba hacia abajo. Al ver las sábanas empapadas, una mezcla de confusión y alarma le llenó el pecho, dejándola sin palabras por un instante.

Wendy: ¡Ahh!-Exclamó, conteniendo el grito para no asustarse más de lo necesario, llevándose una mano a la boca mientras sus ojos se llenaban de sorpresa y preocupación-¿Qué es esto? ¿Por qué está todo mojado?-Susurró, mirando el charco que se había formado bajo ella, sin entender qué había podido pasar ni qué significaba aquello.

Desde el borde de la cama, Mokona se removió con pereza, despertando poco a poco de su sueño profundo. Abrió sus grandes ojos redondos, brillantes y llenos de dulzura, y movió sus orejas de peluche con lentitud, como si todavía no estuviera segura de estar despierta. Se arrastró despacio hasta acurrucarse cerca de Wendy, buscando el calor de su cuerpo y refregándose contra ella con cariño, a pesar de que seguía medio dormida.

Mokona: Wen...¿Qué pasa?-Preguntó con su vocecita suave y adormilada, arrastrando las palabras por el cansancio-¿Es muy temprano para tener sustos o cosas extrañas? Yo seguía soñando algo bonito-Añadió, bostezando con suavidad mientras miraba con curiosidad lo que tenía delante.

Wendy: No lo sé, Moka...míralo, por favor-Le dijo, negando con la cabeza, sintiendo cómo sus manos empezaban a temblar por la sorpresa y la confusión, y señaló con el dedo las sábanas empapadas-Todo está completamente mojado...y lo más raro es que siento que hay algo más aquí, a mi lado...como si otra persona hubiera estado durmiendo conmigo. ¿Tú lo sientes?-Preguntó, mirando a su alrededor con desconfianza y preocupación.

Mokona se desperezó por completo, frotándose los ojos con sus pequeñas patitas y mirando con atención lo que pasaba. Luego sonrió con dulzura, tratando de calmar a su amiga.

Mokona: Tranquila, Wen, no te alteres-Le dijo, acercándose más y acariciando su brazo con cariño-Seguro que no fuiste tú, si eso es lo que te preocupa. Ya sabes cómo es Emma: a veces se despierta en mitad de la noche, tiene miedo o le da malos sueños, y viene aquí sigilosamente para acostarse contigo, porque sabe que tú la cuidas y la haces sentir bien. Es algo que ya ha pasado otras veces, ¿Verdad?-Explicó con calma, como si aquello fuera lo más natural del mundo.

Al escuchar esas palabras, Wendy sintió cómo el miedo y la confusión se iban poco a poco, dejando paso a una sensación de alivio. Pero sus mejillas se tiñeron de un color rojo suave al darse cuenta de lo que significaba todo aquello, y miró a la pequeña niña que seguía durmiendo profundamente a su lado, con una mezcla de ternura y resignación en el corazón.

Sailor Star E (Captain Tsubasa).Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora