17. ¿Pasivo? ¿activo?

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El señor Cha se quedó callado, muy en su interior sabía que Sanha tenía razón con cada una de sus palabras, él debería estar orgulloso de su hijo, él debería reconocer lo afortunado que era de que la vida le hubiera mandado a Eunwoo como su hijo, sin importar su condición... también reconocía que Hwang era un excelente trabajador, pero lo que había hecho, definitivamente estaba mal, sin importar cuánto quisiera excusarlo, no lo merecía, más no daría su brazo a torcer.

Lo único que atinó a decir fue "regresemos a la fiesta".

En la fiesta, las cosas estaban normales, los empleados bebían animosamente, comían los aperitivos de las mesas y algunos bailaban.

Tras el amargo momento en la oficina, Eunwoo le pidió a Sanha que salieran a la terraza para tomar un poco de aire y despejarse, el menor lo siguió sin protestar, ahora necesitaba confirmar algo.

Llegaron a la terraza y se sentaron en las sillas de herrería mirando hacia la piscina. Un viento fresco corría y el olor a césped recién cortado llegaba a sus fosas nasales.





—Eunwoo hyung... —Lo llamó nervioso.


—¿Dime? —Lo miró tranquilo.


—Yo... ¿ya so-somos una pareja?






Cha sonrió enternecido, ver así de nervioso y tímido a Sanha era demasiado bonito, además saber que él lo había provocado resultaba mejor.




—Perdona que lo haya dicho así, sin consultarte eso antes... lo somos si tú lo aceptas... o ¿quieres una proposición oficial?


—No somos nada convencionales ¿cierto? Y-yo no necesito ninguna propuesta... si... si tú dices que somos una pareja y me tratas de esa manera, para mí también resulta de ese modo hyung.



Eunwoo se puso de pie con una sonrisa en el rostro y Sanha lo imitó. Se tomaron de las manos y el mayor le dio un pequeño beso en los labios.



—Eres mi novio, eres mío. —Llevó una mano hasta su cuello y volvió a unir sus labios. Sanha sentía que flotaba en ese instante, estaba tan emocionado.



En ese momento la puerta se abrió, dejando ver a un In-Yeop algo tomado. Les sonrió socarronamente y cerró la puerta detrás de sí. Se acercó a ambos y se quedó observándolos.



—¿Si sabes que no vas a poder tirártelo verdad? —Rio—. En cualquier momento tendrías que llevarlo al hospital, digo, ya sabes, se quiebra. —Volvió a reír.





°• 𝘌𝘭 𝘊𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘢𝘭• ° 《 𝙀𝙪𝙣𝙎𝙖𝙣》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora