Porque él le había dado el número de un hospital? Qué estaba planeando. Con pasos lentos pero pesados caminó hasta el lugar en donde se iban a encontrar, era un enorme edifico con ventanales de cristal y puertas de metal. Miró la dura estructura que se alzaba desde sus pies hasta más encima de su cabeza. Sus cabellos se mecían melancólicamente, mientras que sus ojos púrpuras tomaban un color rojizo y con lágrimas cubriéndolos.
Entró con miedo pero con el camino exacto, buscar a su amigo entre tantas personas esperando sentadas una señal; un olor a hospital le cubrió las fosas nasales. Lo han sentido? No sabia si era alcohol, o simplemente era posible sentir el aroma a desesperanza y muerte.
— Llegaste
La voz de a sus espaldas la tomó de sorpresa, sabia que era él. Un traje incoloro cubría por completo el cuerpo de su amigo.
— Por qué me diste el número de este lugar?
— Es un hospital, aquí sólo vienen las personas con problemas serios y con gravedad en su salud. Tú no estas muriendo, o si?
Él enarcó una ceja, mirándola con serio cuidado y con cautela, no quería que ella diera media vuelta y se vaya. No quería hacerlo y menos con lo que tenia planeado.
Ella lo examinó con desconfianza y con ironía al escuchar su pregunta. Obvio que él ni nadie entendería lo que ella sentía, lo ven como una estupidez, como una supuesta 'etapa' que tarde o temprano tendrá que superar. Pero eso era mentira. Ella estaba muriendo, lentamente podía sentir su alma abandonar su débil cuerpo, podía ver su triste vida pasar frente a sus ojos como una película y sabia que en cualquier momento acabaría con un esperado FIN.
—Bueno, quiero mostrarte algo
Ambos caminaron hasta los pasillos del mismo color del uniforme de su amigo, blanco, todo era blanco. Ella se imaginó en esos mismos ladrillos lechosos con el cuello cortado en dos, con su propia sangre salpicando todo lo que restaba de blancura, su cuerpo perdiendo fuerzas y su piel quedando pálida, tomando el mismo color de las paredes.
Recordó aquel día en que decidió quitarse la vida y supó reconocer el sentimiento. Las ganas de hacerlo de nuevo. Intentar y no fallar esta vez. Esa era su nueva meta.
La mano de su amigo le cubrió los hombros y con un leve susurro le dió la bienvenida a lo que para él era su familia.
—Ellos son mi vida.
Los ojos violetas de ella se abrieron de asombro y tristeza, pero no quería mostrar lastima ni melancolía.
Niños no más de 13 años en una sola habitación, sonriendo y algunos jugando como lo que en verdad son: niños felices de disfrutar sus últimos momentos de vida. Suena cruel, ella lo sabia. Pero era la cruda realidad. Algunos con marcas de quemaduras graves, otros sin cabello, otros sin alguna parte de su cuerpo, y muchos muchos otros parecían estar bien pero por algo estaban ahí no? Quizás lo que los estaba matando se encontraba dentro de ellos.
Ahora si sus ojos se cristalizaron y si no se controlaba era capaz de tirarse a llorar en el piso, algo se había roto dentro de ella. Un miedo se apoderó de su cuerpo, pero no por ella misma, sino por aquellos niños inocentes que rezaban por ver el sol una vez más.
—Algunos no lo lográn.
Él dijo como si estuviera leyendo su mente; podía sentir el cariño que desprendían de los poros de él. El afecto que sentía por aquellas criaturas.
Ella con el dolor que ya no podía soportar salió de la habitación, y con el llanto escurriendo de sus mejillas se sentó a llorar. Como una madre que esperaba las peores noticias. Él se sentó a su lado y con delicadeza le tocó la rodilla que mantenía pegada a la altura de su pecho.
— Por qué me dijiste que viniera?
—Porque sabia que esto podría sacarte tu lado humano y compasivo, no sólo para los demás sino para ti misma.
Él le pasaba sus dedos por sus mejillas rojas y encharcadas de sus lágrimas saladas. Le dolía verla de esa manera pero sabia que esto apenas estaba comenzando.
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Balada Para Un Ciego
Non-FictionUn intento de suicidio fracasado. El dolor de seguir viendo los amaneceres. Blanca es una joven de 16 años que intenta quitarse la vida por problemas que para sus ojos no tienen solución. Una nueva oportunidad de escribir su historia; ¿qué crees qu...
