Capítulo Vlll

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- ¡Callense!

El dolor de su alma se expandía por cada uno de sus músculos; su mente nublada por los insultos y las maldiciones hacia su familia no se apartaban aún suplicando el recuerdo de su mejor amigo, en momentos como este ella deseaba hablarlo y llorar con el teléfono en la mano, tan sólo escuchar su voz del otro lado de la linea podía ser suficiente para callar todas las voces que flotaban en el vacío de su corazón. Pero sabia que no podía, no quería alejarlo de nuevo, no quería tener que despedirse o en el peor de los casos, tener una causa más para sufrir. Con aquello era suficiente, con el desprecio de sus seres queridos se sentía una mierda más que nada.

Es algo confuso, hace algunas semanas todos preocupados y rezando para que su pequeña se recuperara y saliera de ese hoyo profundo en el que ella se había metido 'por decisión propia', y ahora? Ella es la causante de los ataques de decepción de su madre? O el nerviosismo de su padre? Acaso ella tiene tanto control que cuelga de sus manos la vida de sus progenitores?

Lo que pasaba por su cabeza era una canción mal cantada y mal afinada: VAYANSE A LA MIERDA.

Estaba harta de llorar y de suplicar a alguien que no existe que su vida mejore, estaba desquiciada por la multitud de dolores que llevaba en sus hombros, en su espalda, en su ombligo y hasta en su propia cara. Ya ni se podían ocultar los dolores, todo lo reflejaba, hasta sus propias facciones físicas.

Como pudo se levantó del piso de su habitación que una vez más la vió caer y levantarse como ya era costumbre; tomó el teléfono de su cuarto y llamó al numero que su amigo le había dado.

- Bueno?

Los mocos le escurrían por su hinchada nariz y las lágrimas se metían entre sus labios rojos. La voz de una mujer se escuchaba del otro lado de la maquina, un mal presentimiento se apoderó de ella casi logrando que colgara en ese momento. Pero por algo no lo hizó.

- Dónde estoy hablando?

- A un hospital señorita, se encuentra bien?

Balada Para Un CiegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora