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TN apenas había probado bocado el día anterior; sentía el estómago cerrado por un nudo de angustia que no la soltaba. Con mucha dificultad, se obligó a levantarse de la cama. No tenía ánimos de nada, pero debía acudir a la escuela; sus alumnos no tenían la culpa de su tragedia personal y, al final del día, el trabajo era su única obligación en pie.

​Por más que repasaba leyes y posibilidades en su cabeza, no encontraba la salida. La única que legalmente podía reclamar a Jungkook era Sun He, no ella. Se miró en el espejo del baño y suspiró al ver sus ojeras, profundas y oscuras, grabadas en su piel.

​—Pedí el desayuno, llegará en unos minutos

dijo Yoongi, entrando al baño y posicionándose detrás de ella. La rodeó con sus brazos, apoyando el mentón en su hombro

​—Gracias, cariño

susurró ella, recargando su cabeza hacia atrás.

Yoongi intentó sonreírle a través del reflejo, tratando de inyectar un poco de normalidad a la mañana.

—Me gustaría quedarme contigo hoy, pero ya sabes que los "demonios" de mis alumnos no dan tregua. Y eso que solo les doy música; no quiero imaginar si fuera matemáticas.

​TN dejó escapar una risita débil, la primera en mucho tiempo. Sabía que, a pesar de los años, a Yoongi todavía le costaba lidiar con la energía caótica de los adolescentes. Se miraron unos segundos a través del espejo en un silencio pesado; parecía que ambos tenían miedo de romper la frágil calma que habían construido.

​—¿Crees que esté bien?

se animó a preguntar TN con voz quebrada.

Desvió la mirada a sus manos, apretándolas con fuerza para no llorar de nuevo. Cada vez que cerraba los ojos, veía la cara de pánico de Jungkook cuando se lo llevaban.

​—Quiero creer que sí

suspiró Yoongi, aunque su mirada decía lo contrario

—Estará confundido, pero confío en que ese hombre, por muy idiota que sea, le dé un lugar digno.
​—Estaba pensando...

TN se dio la vuelta para quedar frente a él

—Tal vez deberíamos ayudar a Sun He a pedir la patria potestad. Si ella es la madre biológica, tiene más posibilidades que nosotros. Quizás así podríamos verlo.

Yoongi frunció el ceño, procesando la idea.

—¿Quieres que regrese con la mujer que lo abandonó en primer lugar?

preguntó con una mezcla de duda y dolor.

​TN sintió que su corazón se hacía pequeño.

—Solo pensé que sería más fácil estar cerca de él si lo tuviera ella... no soporto la idea de no saber nada de él.

—Pensaremos en algo mejor, no te preocupes

le aseguró Yoongi, tomándole el rostro con ambas manos. Le depositó un beso tierno en los labios antes de separarse

—Vamos, hay que vestirnos

{.....}

Mientras tanto, en la mansión Jeon, Yuna observaba al pequeño pelinegro que jugaba distraído en un rincón. Era innegable: el niño era el vivo retrato de MinHo. Sin embargo, el parecido no disminuía su furia. Descubrir que su futuro esposo tenía un hijo a solo días de la boda era un golpe a su orgullo.

​—¿Estás bromeando, MinHo? Se supone que debí enterarme de la existencia de este niño desde el primer día que empezamos a salir

reclamó ella, cruzándose de brazos.

​MinHo soltó una carcajada seca que resonó en las paredes de mármol.

—¿Realmente crees que eso importa ahora?

la miró con una frialdad que la hizo retroceder un paso

—Nos estamos casando por intereses que nos convienen a ambos, Yuna. No por honestidad.

Jungkook, sentado en el suelo, dejó de mover su carrito y miró a los dos adultos con ojos llenos de miedo.

​—Me da igual el interés

siseó ella

—Debí saber con qué clase de hombre me estaba atando.
—Si quieres cancelar la boda, adelante. Pero creo que te conviene más a ti y a tu familia que las cosas sigan su curso. No querrás perder tu posición por un arrebato de orgullo, ¿o sí?

​Yuna se quedó pasmada. Tenía razón; su familia estaba desesperada por unir sus activos con el imperio de los Jeon.

Apretó los puños, dándose cuenta de que MinHo era un extraño. El hombre encantador de las cenas era una máscara; el que tenía enfrente era un depredador.

​—La boda sigue en pie

respondió ella, obligándose a bajar el tono.

—Sabía que serías razonable

sonrió él

—Ahora, sería bueno que empezaras a llevarte bien con él. Es parte del paquete.

​Jungkook se encogió en su lugar al sentir que hablaban de él. Eran personas frías, con voces que no tenían la calidez de TN ni la calma de Yoongi.

​Yuna, aunque ardía de rabia por dentro, se obligó a suavizar el rostro. Se acercó al niño, quien le inspiraba una lástima genuina; se veía tan pequeño en medio de tanta opulencia.

—Hola... soy Yuna. ¿Cómo te llamas?

​MinHo miró al niño esperando una respuesta, pero Jungkook se mantuvo en silencio, mirando el suelo con obstinación.

—Mira, Jungkook, ella es tu nueva mamá

soltó MinHo sin ningún tacto.

​Jungkook levantó la cabeza de golpe, con los ojos llenos de confusión y rechazo. Yuna se quedó igual de sorprendida; la palabra "mamá" le quedaba demasiado grande.

​—¡No! ¡No quiero otra mamá!

gritó el pequeño. Se puso de pie y salió corriendo de la habitación, escapando de esa realidad que no comprendía.

​Yuna levantó las manos en un gesto de impotencia.

—¿Se lo quitaste a su verdadera madre, verdad? Deberías saber que el amor no se compra, MinHo. Ese niño se nota a leguas que no quiere estar aquí.
—Todo tiene un precio, Yuna. Tú eres la prueba viviente de ello

respondió él con una sonrisa siniestra antes de salir a buscar al niño.

​Yuna se quedó sola en la gran estancia, sintiendo un escalofrío. En ese momento, empezó a odiar profundamente la idea de convertirse en la esposa de Jeon MinHo.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora