30

9.2K 735 23
                                        

Días después.

​Para Min Yoongi, no existía un lugar más placentero que su propia cama.

Podía pasar horas sumergido entre las cobijas, ajeno al mundo. Aquella mañana, extendió el brazo por puro instinto para atraer a TN hacia él, pero en lugar de su suave aroma, recibió un leve golpe en la cara.

​Abrió un ojo, encontrándose de frente con la pierna de Jungkook. El pequeño estaba atravesado horizontalmente en el colchón. ¿En qué momento se cruzó con nosotros?, se preguntó con una media sonrisa. Jungkook dormía con una paz envidiable, pero el espacio de TN estaba vacío y frío.

​Yoongi apartó las sábanas con cuidado y salió de la cama. Se aseguró de cubrir bien al niño antes de abandonar la habitación en absoluto silencio. Al llegar a la estancia, encontró a TN sentada a la mesa. Estaba inmóvil, con la mirada perdida en un punto fijo de la pared, envuelta en una penumbra que acentuaba su palidez.

​—¿Qué haces aquí sola?

preguntó él, rompiendo el silencio y llamando su atención. Se acercó lentamente

—Vamos a dormir otro poco, todavía es temprano.

​TN parpadeó, regresando de sus pensamientos, y posó sus ojos en él. La tristeza en su mirada detuvo a Yoongi en seco.

​—Tengo miedo, Yoongi

confesó ella en un susurro

—A veces siento que esto es demasiado bueno para ser real. No sé qué haré si la vida decide quitarnos a Jungkook otra vez.

​Contuvo la respiración un segundo, como si procesar sus propios miedos le robara el aire. A Yoongi se le encogió el corazón; la pesadez de esas palabras se instaló en su pecho.

​—¿Qué pasará si lo intentan de nuevo? ¿Cómo se lo explicamos a un niño que apenas empieza a sentirse a salvo?

TN empezó a llorar, dejando que las lágrimas corrieran libres

—Y si Sun He muere... ¿cómo lo afrontamos? Ni siquiera la conozco bien, pero me duele pensar en su final.

​Sus emociones, alteradas por el embarazo y el trauma reciente, estaban a flor de piel. Yoongi se sentó a su lado y dejó que ella se recostara en su pecho.

La rodeó con sus brazos, ofreciéndole el único refugio que tenía: su presencia.

​—No lo sé, amor

admitió él con sinceridad

—Nadie está preparado para una pérdida, y menos cuando hay un niño de por medio. Pero no podemos vivir de lutos que aún no han ocurrido.

​Permanecieron así varios minutos. Yoongi no tenía palabras mágicas para borrar el futuro, así que se limitó a escuchar sus sollozos contenidos. Miró el reloj de la pared; eran las ocho de la mañana.

​—Anda, vuelve a la cama. Necesitas descansar de verdad, el agotamiento te está jugando en contra

le propuso con suavidad.

​TN asintió con cansancio y, apoyándose en él, regresó a la habitación. Al ver a Jungkook, que ahora dormía en una posición aún más extraña, una sonrisa débil pero genuina apareció en su rostro. Se recostó a su lado, aspirando el aroma infantil de su cabello, y se quedó dormida casi al instante. Yoongi se quedó a su lado, velando el sueño de ambos, incapaz de volver a cerrar los ojos.

​(...)

​TN despertó horas después, parpadeando ante la luz que se filtraba por las cortinas. Estaba sola. Un ligero mareo la obligó a sentarse despacio en el borde del colchón. Miró el reloj: eran casi las doce del día.

​—¿Yoongi?

llamó con voz ronca.

—¡Aquí estoy!

respondió él, asomándose por la puerta

—Quédate ahí, te llevaré el desayuno.
—No tengo hambre, además... ¡son las doce! ¿Por qué me dejaste dormir tanto?

reprochó tallándose los ojos como una niña pequeña.

​—Porque lo necesitabas más que el aire

respondió él con voz firme

—Desayuno. En la cama. Es una orden.
—De acuerdo...

cedió ella con un suspiro

—¿Y dónde está Kook?
—Viendo caricaturas. No te muevas, nunca estás quieta y por una vez quiero que te dejes consentir.

​TN se recostó de nuevo, mirando al techo. A pesar de la calidez del momento, esa presión en el pecho no terminaba de irse. La incertidumbre sobre el futuro de Jungkook seguía ahí, como una sombra.

​Tras unos minutos, escuchó unos golpesitos rítmicos en la parte baja de la puerta. Al mirar, vio a Jungkook entrando con mucho cuidado, sosteniendo una mini charola con un par de panques.

​—¡Venimos a desayunar contigo!

anunció Yoongi, apareciendo detrás del pequeño.

​TN sintió que el corazón se le derretía. Hizo un espacio en la cama y palmeó el colchón para que Jungkook subiera. El niño escaló de inmediato, orgulloso de su misión.

​—Gracias, mis amores

dijo ella, olvidando por fin las sombras de la mañana.

—Él me ayudó a prepararlos, por eso quería que te quedaras aquí un rato más

confesó Yoongi, sentándose a los pies de la cama

—Queríamos darte una sorpresa, pero tu necedad de querer levantarte no ayuda mucho.

​TN se sonrojó, reconociendo su propia obstinación.

—Los quiero mucho

les dijo, mirándolos a ambos.
​En ese momento, rodeada de panques, risas de caricaturas de fondo y el calor de las dos personas que más amaba, TN decidió que, aunque el futuro fuera incierto, el presente era lo suficientemente hermoso como para luchar por él. Decidió dejar de lado los pensamientos negativos y simplemente disfrutar del sabor de un desayuno preparado con amor.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora