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Desde el otro extremo de la mesa en la cafetería de profesores, Hoseok volvió a fijar su mirada en ella. TN mantenía el tenedor suspendido, picando su ensalada de forma mecánica, sin llevarse nada a la boca.

​—¿TN, estás bien? Llevas diez minutos jugando con la comida

dijo Hoseok, sin poder ocultar su preocupación

​—¿Ah?

preguntó ella, regresando bruscamente a la realidad.

​Hoseok suspiró. Había estado fuera unos meses por unos cursos de actualización, pero estaba al tanto de los últimos acontecimientos que habían puesto la vida de su amiga de cabeza.

​—Entiendo que sea difícil, pero nada ganas descuidando tu salud

insistió él

—Realmente lo extraño, Hobi

confesó ella en un susurro

—Aunque sea mi alumno, ya le tengo un afecto que no puedo explicar. Es un niño que sabe ganarse a todos... Es duro entrar al salón y ver su silla vacía.

​Hoseok asintió con impotencia. Le frustraba no poder hacer más que ofrecerle su apoyo moral.

​—Debo regresar al aula

dijo TN, intentando recomponerse

—Tengo que revisar unos materiales para la clase de hoy.

—¿Te acompaño?
—No hace falta, estoy...

​No terminó la frase. Un mareo súbito la golpeó, haciendo que el mundo diera una vuelta lenta. Apoyó las manos en la mesa con brusquedad para no caerse. Hoseok se levantó de un salto y la sostuvo por los hombros.

​—¿Segura que estás bien? Estás pálida.
—Sí, de verdad. Tal vez me levanté demasiado rápido

minimizó ella, aunque sentía el corazón latiéndole en los oídos

—Es solo el estrés de estos días.
​—Déjame acompañarte

insistió él, tomándola con firmeza por el codo.

​TN aceptó el gesto en silencio; todavía sentía que el piso se movía bajo sus pies. Caminaron por el pasillo central de la escuela y, de pronto, ella se quedó petrificada.

​Jeon Minho estaba allí, parado en el vestíbulo.

​Por primera vez en su vida, TN olvidó sus modales. Se soltó del agarre de Hoseok y caminó directo hacia él. Tenía la boca seca y la rabia ardiéndole en el pecho, especialmente al ver la sonrisa de suficiencia que él le dedicó.

​—No sabía que Jungkook era tan importante para usted como para seguirme hasta aquí

soltó Minho con tono burlón.

—¿Está bien Jungkook?

preguntó ella, ignorando el insulto. Su voz temblaba, pero no de miedo, sino de urgencia.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora