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TN se mordía el labio inferior con fuerza, luchando por no romperse en pedazos. La sola idea de imaginar a Jungkook asustado, rodeado de extraños, le provocaba una angustia asfixiante. Había pasado toda la noche en una celda fría, como si fuera una criminal de alta peligrosidad, y ni siquiera le habían permitido una llamada. Se lamentaba con toda su alma no haber agilizado los trámites de adopción antes; Jeon Minho tenía poder, y lo estaba usando para aplastarlos.

​Se puso de pie de un salto al escuchar pasos metálicos. Un oficial se acercaba escoltando a Yoongi. TN se obligó a mantenerse firme, aunque sus piernas temblaban por el cansancio extremo y la falta de sueño. Clavó sus ojos en los de Yoongi, buscando una respuesta, una señal de esperanza entre tanto miedo.

​Avanzó hasta quedar pegada a las rejas. La preocupación en el rostro de él era evidente: tenía las ojeras marcadas y la mandíbula tensa.

​—¿Qué pasó? ¿Dónde está Kook?

fue lo primero que salió de su boca.

​Él no respondió de inmediato. El oficial abrió la celda con un sonido seco

—Ya puede irse

dijo el hombre con total indiferencia.
​TN parpadeó, confundida.

—La madre de Jungkook vino y aclaró que ella nos lo dejó a cargo porque no podía cuidarlo

explicó Yoongi con voz ronca

—Eso descartó el cargo de secuestro.
—Si Minho se entera, hará todo lo posible por vernos presos de nuevo

susurró ella, sintiendo que el pánico la invadía.

—En realidad, ya consiguió lo que quería

murmuró Yoongi

—Solo quería hacernos pasar un mal rato para llevarse a Jungkook sin resistencia.

​—¡Ya pueden irse! Esto no es un club social

ladró el oficial, sacándolos de su burbuja.

​TN se percató de que seguía aferrada a la reja a pesar de que la puerta estaba abierta. Salió lentamente y tomó la mano que Yoongi le extendía. Se aferró a él como si fuera su único ancla en medio de una tormenta. Caminaron detrás del oficial para firmar los documentos de salida, pero el vacío en su pecho crecía por segundos.

​—¿Dónde está Sun He? ¿Y Jungkook?

insistió ella mientras caminaban por el pasillo de la comisaría.

​Yoongi soltó un suspiro pesado. Habían pasado tantas cosas mientras estaban encerrados en celdas separadas que no sabía cómo darle la noticia.

—Será mejor que hablemos en el departamento, TN.

—¿Por qué? ¿Cuándo podemos ir a ver a Jungkook?

el labio de TN empezó a temblar de nuevo

—Hablemos en casa, por favor.

​Ella se detuvo en seco y lo obligó a mirarla. Sabía que le estaba ocultando algo terrible.

—Dime ya, Yoongi.
—Legalmente... la custodia de Jungkook ahora la tiene su padre

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora