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Escuchar las palabras de la doctora le provocó a TN un vuelco en el corazón, que minutos después seguía latiendo desbocado. Habían ido al ginecólogo, se habían hecho las pruebas y, tras entregarles el sobre, la doctora les había dado un momento a solas para procesar la noticia.

​Yoongi seguía mudo en su lugar, con los ojos fijos en el papel.

Estaba embarazada.
Un bebé.
Iba a tener un hijo con Yoongi.
​El pelinegro finalmente reaccionó. Le tomó la cara entre las manos con una delicadeza infinita y le dio un beso casto, pero cargado de promesa, en los labios.

—Seremos padres

murmuró con la voz quebrada.
Se le llenaron los ojos de lágrimas y en su rostro se reflejaban todas las emociones que estaba experimentando: miedo, asombro y una alegría que no le cabía en el pecho.

​—Ojalá Jungkook estuviera aquí para celebrar esto con nosotros

dijo TN, limpiando con el pulgar una lágrima que rodaba por la mejilla de su chico.

—Tienes razón. No voy a quedarme de brazos cruzados, TN. Buscaremos pruebas de que Minho nunca se hizo cargo de él. Tiene que haber un rastro de su ausencia todos estos años.

—¿Crees que haya una posibilidad legal?

preguntó ella con un hilo de esperanza.

​—Honestamente, no lo sé... pero no quiero que te angusties ahora. No es bueno para ti ni para el bebé

Yoongi la estrechó entre sus brazos con una protección nueva, casi instintiva. No quería preocuparla, pero sabía que enfrentarse a los Jeon sería una guerra de desgaste.

TN se aferró a él, confiando en que, de alguna manera, el universo pondría las cosas en su lugar.

{.....}

Mientras tanto, Ho Joon no podía dejar de darle vueltas a la conversación con su hermana. Sabía que la familia Jeon no era de fiar, pero las revelaciones de Sun He sobre negocios turbios y traiciones lo habían dejado helado.

​Su plan era simple, pero arriesgado: aprovecharía que debía llevar al niño al preescolar para sacarlo del radar de Minho y llevarlo con Sun He. Pero el destino tenía otros planes.

​Vio a Yuna salir de la mansión llevando a Jungkook de la mano. La chica lucía impecable, pero había algo en su mirada que delataba cansancio. De pronto, sus ojos miel se clavaron en los de él. Ho Joon sintió una atracción inexplicable; la había visto antes como la "prometida del jefe", pero hoy, bajo la luz del sol, se sintió distinto.

​—Eres el asistente de mi prometido, ¿cierto?

preguntó ella acercándose al auto.

—Sí... soy Ho Joon

respondió él, incapaz de apartar la vista de los labios rojos de la joven.

—Bien. Necesito que nos lleves a la escuela.

​Jungkook, al ver a su tío, se escondió detrás de las piernas de Yuna. El niño no olvidaba que él lo había llevado a ese lugar.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora