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No quería perder más tiempo. Sabía que debía dejar todo arreglado antes de que su enfermedad la dejara sin fuerzas. Sun He suspiró con pesadez; al menos Jungkook finalmente tendría una familia, una que lo quisiera de verdad y pudiera darle un buen futuro.

Se sentía mal por ser una "mala madre", pero se convencía de que esto era lo correcto. Jungkook, tarde o temprano, se lo agradecería.

​Haber dejado la caja con sus cosas en el departamento fue liberador. Sentía un peso menos encima, aunque a la vez la perseguía la culpa por sentirse aliviada de no tener la responsabilidad de un hijo.

Releyó una vez más los papeles donde le daría los derechos legales a TN. Al no tener ella más familia, pensaba que lo mejor era confiarles la custodia a los dos. Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa de esperanza, pero se borró de golpe cuando escuchó unos golpes en la puerta. Eran fuertes e insistentes.

​Contuvo la respiración. ¿Sería el dueño del departamento? Aún faltaban semanas para el pago. Corrió a la puerta y apretó la manija con fuerza antes de abrir.

​Cuando vio quién estaba del otro lado, sintió que el mundo se le venía abajo. El corazón se le rompió de nuevo y sus ojos se llenaron de lágrimas. Ahí estaba Minho. Después de unos segundos, ella tragó saliva y trató de cerrar la puerta, pero él puso el pie para detenerla.

​—¿Qué quieres? Tú y yo ya no tenemos nada de qué hablar

dijo ella, con la voz temblando un poco.

La mirada de Minho se volvió fría y apretó la mandíbula.

​—¿Estás segura?

​Sun He recordó al hombre dulce que conoció hace tiempo, antes de que mostrara quién era de verdad. Ahora solo sentía rencor. Intentó cerrar la puerta de nuevo, pero él era demasiado fuerte.

​—Creí que no querías saber nada de mí. Yo cumplí, ahora vete y déjame en paz.
—¿Dónde está mi hijo?

soltó él sin rodeos.

​Sun He se puso rígida.

​—No existe. Tú mismo me pediste que no lo tuviera.
—Pero lo tuviste. Voy a reconocerlo como mi hijo. Tendrás una pensión, así que no te hagas la difícil, que esto te conviene.
—¿Por qué ahora?

preguntó ella, ignorando su dinero. Ya era muy tarde para eso.

—¿No te basta con que quiera arreglar mis errores?

Ella soltó una risa amarga.

​—¿Errores? Me dejaste sola cuando más te necesité. Me quitaste el trabajo y le hiciste lo mismo a mi hermano...
—Hablo en serio. Quiero a ese mocoso ya. No le faltará nada, ni a ti tampoco. Eso es lo único que debería importarte.
—Ya no necesito nada de ti. Seguro lo haces por algún beneficio.
—Tal vez

respondió él con cinismo.
​Sun He lo miró con asco. Sabía que él nunca querría al niño, jamás le daría amor de padre.

​—Ya te lo dije, ese niño no existe.

Minho esta vez se rió de ella. Sacó una foto de su bolsillo y se la mostró.

​—¿Y él?

señaló al pequeño que salía con la pareja en la foto.

​Sun He hizo un esfuerzo enorme para no ponerse nerviosa.

​—Solo veo a una familia común.
—No mientas. Sé que es nuestro hijo. Lo único que no sé es por qué no lo tienes tú.
—¿Quién te dio esas fotos? Deberías despedirlo porque se equivocó de niño.
—Tu hermano no es muy leal

confesó Minho con una sonrisa cruel

—Él me contó todo. Así que dame a mi hijo por las buenas.
—No lo quieres... dime la verdad y tal vez lo piense.
—Mi padre quiere un nieto para asegurar el futuro de la empresa. Así que le conviene a tu hijo.

—Pero te conviene más a ti

lo cortó ella

—¿Eso importa? Sé buena y dame al niño.
—Ya te dije que no lo tengo. No hay ningún niño.
—Bien. Pero no olvides que te advertí.

​Minho se dio la vuelta y se fue, dejando a Sun He temblando de los nervios.

{.....}

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, la risa de TN y los gritos de Jungkook hacían que Yoongi se sintiera algo avergonzado.

​Yoongi estaba tratando de enseñarle trucos nuevos a Floyd, pero el perro solo se quedaba sentado mirándolo, como si no entendiera nada.

​—Ya ríndete

le dijo TN divertida

​Ella miraba a Yoongi con ternura. Le encantaba verlo tan paciente con el perro. Quién diría que era el mismo chico que antes quería dejar a Floyd en otro lado. Ahora el perro era parte de su pequeña familia. TN sentía un nudo en la garganta de la emoción; realmente se sentían como una familia unida, cuando hace poco solo eran ellos dos.

​—¡Dame la pata!

le dijo Jungkook al perro.

​Para sorpresa de Yoongi, Floyd le hizo caso al niño de inmediato. Yoongi se quedó con la boca abierta. Jungkook sonrió y empezó a acariciar al perro, que se puso a rodar por el césped de pura felicidad.

​"No te rías, no te rías", se decía TN a sí misma, pero no aguantó y soltó una carcajada fuerte. Yoongi también terminó riendo.

​—De acuerdo, no sirvo para esto

admitió él.

​TN se acercó y lo abrazó por la cintura.

​—Al menos lo estás intentando.
—Pero no funciona. Hasta el "mocoso" lo logró antes que yo

bromeó señalando a Jungkook.

—Tú siempre puedes lograr lo que sea —le dijo ella con cariño.

​Yoongi sintió que se ponía rojo por el cumplido y prefirió cambiar de tema.

​—¿Deberíamos ir por un postre?
—¡Sí!

contestaron los dos al mismo tiempo.
​Yoongi tomó la mano de Jungkook, mientras TN le ponía la correa a Floyd. Todos parecían estar disfrutando mucho del paseo. Se fueron caminando hacia una pastelería cercana, riendo y platicando de cosas sin importancia.

​A lo lejos, Ho Joon estaba apoyado contra un árbol, viéndolos alejarse. No perdía el tiempo y seguía tomando fotos con su cámara.

​—¿Qué está pasando aquí?

murmuró para sí mismo.
​No entendía quiénes eran esos dos y por qué pasaban tanto tiempo con su sobrino. Algo olía mal y tenía que descubrirlo. Su hermana le debía explicaciones, pero primero tenía que informarle a Minho. Guardó su cámara y se fue de ahí; por hoy ya tenía suficiente.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora