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Yoongi estacionó el auto frente a la modesta casa en un vecindario tranquilo pero desgastado. Se quedó unos segundos observando la fachada: cortinas cerradas, jardín descuidado, un silencio que no presagiaba nada bueno. Bajó del vehículo y miró alrededor con cautela, buscando cualquier señal de movimiento.

Caminó hasta la puerta y presionó el timbre. Esperó. Nada. Volvió a tocar, esta vez con más insistencia. Su paciencia, que ya de por sí era limitada, empezaba a agotarse. Finalmente, golpeó la puerta varias veces con la palma de la mano.

—¿Te importaría dejar de masacrar mi puerta de una jodida vez?

gruñó una voz desde el interior.

La puerta se abrió de golpe. Frente a él apareció un hombre no más alto que Yoongi, con expresión molesta y ojos enrojecidos.

—¿Dónde está Sun-hee?

preguntó Yoongi sin rodeos, ignorando el tono agresivo

—No lo sé y no me importa.
—Tienes que saberlo. Eres su esposo, ¿no?

El hombre negó con la cabeza varias veces.

—Es mi hermana. Y la verdad es que ni ella ni el mocoso me importan una mierda.

Yoongi apretó la mandíbula.

—Dime todo lo que sepas. Direcciones, más familia… cualquier cosa.
—¿Para qué quieres saberlo? ¿Y quién carajos eres tú?

El hombre lo examinó de pies a cabeza, lo que incomodó visiblemente a Yoongi.

—Solo necesito saber dónde está tu hermana.
—Ya veo… Eres su amante de turno

dijo el hombre con una sonrisa burlona.

Yoongi dio un paso adelante, tenso.

—Dime dónde está o si tiene más familiares. Esto es importante.
—Los dos estamos solos en este mundo. No hay nadie más.
—¿Y el padre del niño? Tiene que haber alguien.
—No es asunto tuyo. Lárgate.
—Mira, no me gusta gastar energías en tonterías, pero esto es serio

advirtió Yoongi.
Antes de que el hombre pudiera reaccionar, Yoongi lo tomó por la camisa y levantó el puño, listo para golpear. El otro levantó las manos rápidamente.

—¡Espera! ¿Para qué quieres saber?
—Tu hermana abandonó a su hijo. Lo dejó como si fuera un perro… o peor.

El hombre abrió los ojos con desconcierto genuino.

—¿Qué? Ella decía que lo quería mucho… No entiendo.

—El padre, ¿dónde está?

preguntó Yoongi, aflojando un poco el agarre.

—El papá es un imbécil mimado de familia rica. Sus padres odiaban que estuvieran juntos y hicieron todo lo posible por separarlos. Les jodieron la vida a mi hermana… y de paso a mí.
—¿Ni siquiera porque tenían un hijo en común?
—No saben de la existencia del mocoso. Si les llevo al niño, tal vez me perdonen y me ayuden

dijo el hombre con una sonrisa calculadora.

A Yoongi le recorrió un escalofrío de pánico.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora