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TN apenas llevaba diez minutos en la casa de su madre y ya quería salir corriendo.

Su mamá y su amiga Young-mi hablaban animadamente entre ellas, casi ignorándola por completo. En realidad, era un alivio. TN detestaba ser el centro de atención.

—Yuna y su novio ya están comprometidos. Espero que nos ayudes con los preparativos de la boda

dijo su madre, mirándola por fin.

TN rodó los ojos internamente. Apenas recordaba quién era Yuna y mucho menos tenía tiempo para planear una boda. Fingió interés y sonrió con educación mientras escuchaba.

—Por cierto, ¿cuándo te casas tú?

preguntó Young-mi con curiosidad.

—Mi hija está viviendo en unión libre con un hombre bastante especial

respondió su madre antes de que TN pudiera hablar.

—¿Unión libre?

Young-mi parecía genuinamente sorprendida.

TN se removió incómoda en su silla

—Vivimos juntos porque así lo decidimos

explicó con voz tímida.

—En mis tiempos, antes había que casarse para vivir juntos y… consumar el matrimonio

dijo su madre con tono reprobatorio.

TN reprimió las ganas de responder. “Consumar el matrimonio” era solo una forma elegante de referirse al sexo. ¿En serio estaban hablando de eso?

—Mi novio es muy bueno en la cama

soltó TN de repente, sin poder contenerse

—Incluso lo hace en el sillón, en el escritorio y hasta en el piso

Las dos mujeres la miraron horrorizadas. Yuna, en cambio, soltó una risa disimulada

—Mi novio duerme en cualquier lugar que caiga

añadió TN con una sonrisa inocente.
Las expresiones de su madre y Young-mi pasaron del horror a la vergüenza más absoluta. TN no pudo evitar reír por dentro. Había sido una broma, y ellas habían caído de lleno.

—¿Qué pensaban que estaba diciendo?

preguntó con fingida inocencia.

Yuna rio abiertamente esta vez, mirándola con más simpatía.

—No nada…

balbuceó su madre, claramente incómoda

—Igual deberían casarse. No me gusta que mi única hija viva con un hombre que en cualquier momento pueda dejarla por otra.
—Él me quiere y yo a él. No necesitamos un papel para demostrarlo

respondió TN con más firmeza de la que esperaba

—Pero yo sí lo necesito

insistió su madre, mirándola con desafío.

TN sostuvo la mirada. Por primera vez en mucho tiempo, no estaba dispuesta a ceder. No iba a permitir que su madre manejara su vida.

Bebió un sorbo largo de vino, arrepintiéndose ya de haber abierto la boca.

Yuna le sonrió con comprensión, como si también conociera la presión de una madre controladora.

—Tal vez después…

dijo TN, aunque era una promesa vacía solo para terminar la conversación.

—Está bien, no estamos aquí para hablar de eso. Esta ocasión es para Yuna y su boda

intervino su madre, cambiando de tema.

Durante la cena, la situación no mejoró. Young-mi no paraba de presumir los logros de su hija y el brillante futuro de su yerno, un exitoso empresario.

—Se suponía que iba a ser niño, pero mira… salió TN

comentó su madre con un suspiro dramático, refiriéndose una vez más a la decepción del sexo de su bebé.

TN resopló y volvió a llenar su copa de vino. Ya no estaba segura de cuántas llevaba.

—Pero me imagino que TN hace algo importante, ¿verdad?

preguntó Young-mi.

—Solo es maestra de preescolar

respondió su madre con desdén.
TN sintió que su trabajo era menospreciado una vez más. Quería gritar: “Los niños son increíbles”, “Ser docente no es fácil”, “No se trata solo de colorear, estoy formando sus mentes”.

Pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta.

—Yo creo que TN estará encantada de ayudar a Yuna con los preparativos de la boda

dijo su madre de pronto, cambiando de tema drásticamente.

—Mamá…

replicó TN.

—No tiene nada mejor que hacer.
—Tengo mucho que hacer. Además, tengo un niño…
—¿Un niño? —

preguntaron las dos mujeres al unísono.

—Quise decir… tengo que darles clases a los niños. Tengo juntas, muchas cosas más…

se corrigió TN rápidamente, nerviosa.

—No te preocupes, yo entiendo

dijo Yuna con una sonrisa amable, poniendo su mano sobre la de TN.

—¿Me vas a hacer quedar mal?

preguntó su madre con una mirada que casi le dio miedo.

TN se levantó de la mesa bajo la mirada desaprobatoria de las dos mujeres.

—Lo siento mucho, Yuna. Espero no ofenderte, pero no puedo ayudarte. Ni siquiera somos amigas cercanas y no sabría qué hacer.
—No te preocupes, lo entiendo perfecto

Yuna le dijo dándole animos

Se dirigió hacia la salida con las piernas temblando. Era la primera vez que se enfrentaba abiertamente a su madre.

Su corazón latía con fuerza. Para cualquiera parecía algo pequeño, pero para ella era un gran paso. Estaba cansada de su carácter dócil y sumiso.

Subió a su auto y cerró la puerta con fuerza. Quería regresar con su verdadera familia. Ahora lo tenía claro: Jungkook y Yoongi lo eran.

Suspiró y sonrió con ironía al imaginar a su madre verde de coraje, pero conteniéndose por la visita. Sintió un leve mareo, probablemente por el vino. Esperó un momento, encendió el motor y arrancó.

Puso música. Una de las canciones que Yoongi había compuesto. Eso hacía más agradable el trayecto de regreso.

Negó con la cabeza al sentir que su visión se volvía borrosa. Siguió mirando el camino, pero entonces recibió un mensaje. Miró brevemente la pantalla del celular.

“Kookie está en el hospital.”

El corazón se le detuvo. Volvió la vista al frente justo a tiempo para ver un auto que venía directamente hacia ella. No pudo esquivarlo.

El impacto fue brutal. El sonido del choque se escuchó incluso a varios metros de distancia. La música de Yoongi seguía sonando dentro del auto destrozado mientras TN cerraba los ojos, con una sola idea repitiéndose en su mente:
Jungkook estaba en el hospital.

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora