TN permanecía recostada en su cama, inmóvil, mientras Floyd se echaba a su lado en un silencio solidario. A pesar de que apenas habían pasado unas horas desde que se llevaron a Jungkook, el departamento ya se sentía como un lugar extraño. El silencio era ensordecedor; ya no se escuchaban sus pasos correteando por el pasillo ni sus risas llenando cada rincón. TN hundió el rostro en la almohada, sintiendo un nudo en el pecho que no la dejaba respirar. Se había acostumbrado tanto a la presencia del pequeño que ahora su ausencia le dolía físicamente.
En la cocina, Yoongi llevaba un par de horas vigilándola de reojo. Le preocupaba que no hubiera querido probar bocado, pero también sabía que él no era el mejor ejemplo en ese momento. Se sentía agotado, con el peso de la culpa y la impotencia sobre los hombros, pero sentía que debía ser el fuerte del equipo.
Fingió toser para llamar su atención al entrar a la habitación, pero ella seguía sumergida en sus pensamientos, mirando a la nada.
—Deberías comer algo
insistió Yoongi con voz suave, mirando la bandeja intacta sobre la mesa de noche.
—No tengo apetito
—Al menos haz el intento. No puedes seguir así, TN.
—Ahora no tengo hambre, lo siento
respondió ella sin mirarlo.
TN sabía que estaba siendo difícil, pero simplemente no encontraba la voluntad para masticar. Yoongi suspiró, sintiendo una punzada de frustración y tristeza.
—Está bien, no insistiré por ahora.
Cerró la puerta con cuidado y caminó por el pasillo. Al pasar frente a la habitación de Jungkook, se detuvo. Puso la mano en el picaporte, con la intención de entrar, pero se arrepintió al instante. Ver sus juguetes desordenados o su cama vacía solo lo haría derrumbarse, y no podía permitirse eso frente a TN. Sonrió con amargura al recordar que siempre lo llamaba "mocoso", dándose cuenta de que ese apodo se había convertido en su forma más pura de cariño.
Recordó que había dejado su celular en el auto y decidió salir un momento para despejarse. Al bajar al estacionamiento, el aire fresco de la noche le dio un golpe de realidad. Respiró hondo, mirando la calle donde horas antes la policía se había llevado su mundo.
Abrió la puerta del auto y encontró el celular en el asiento del copiloto. Sin embargo, al estirarse, notó algo debajo del asiento. Lo tomó y sintió la suavidad de la felpa rosada: era Cooky, el conejo de Jungkook.
En ese momento, la armadura de Yoongi se hizo pedazos. Imaginó a Jungkook en esa casa fría, solo, sin su peluche favorito para dormir. Se sentó en el asiento, apretó al conejo contra su pecho y un sollozo desgarrador escapó de su garganta. Se cubrió la cara con ambas manos y lloró como nunca lo había hecho. No solo le dolía el alma por TN, sino porque en algún punto del camino, él también había aceptado a ese niño como su propio hijo.
{.....}
Mientras tanto, en la mansión Jeon, Jungkook permanecía sentado en una cama demasiado grande para él. No quería hablar con el hombre que estaba en la habitación, ni con ninguno de los extraños que caminaban por los pasillos.
—Vamos, olvida lo que pasó. Esto es por tu bien
dijo Ho Joon, quien hacía de niñero por órdenes de Minho. Estaba ahí por interés, y su falta de paciencia se notaba en cada gesto.
—Quiero irme a casa con TN y Yoongi
murmuró Jungkook, con los ojos fijos en sus propias manos.
—¿Para qué? Mira esta habitación, está llena de juguetes caros y ropa nueva que ellos nunca podrían comprarte.
La habitación era enorme, lujosa y fría. Jungkook se sentía abrumado; no entendía por qué estaba ahí. Quería los cuentos inventados de Yoongi, los abrazos de TN y jugar con Floyd en la alfombra. Quería su cama pequeña y su conejito. Nada de lo que había en esa mansión le daba confianza.
—Quiero a TN
repitió con más firmeza.
—Ya puedes retirarte, Ho Joon
intervino la voz fría de Minho desde la puerta.
Ho Joon se levantó sin decir palabra y salió, dejando a padre e hijo a solas por primera vez.
—Hola
dijo Minho, intentando suavizar su expresión, pero Jungkook no respondió.
—Entiendo que esto sea nuevo, pero ahora vivirás aquí. Yo soy tu papá.
Jungkook levantó la vista, asombrado.
—¿En serio?
—Sí. Soy tu papá y quiero que estés conmigo.
—Pero yo quiero estar con ellos...
—Ellos no son nada tuyo
elevó la voz Minho, perdiendo la paciencia por un segundo.
Jungkook retrocedió instintivamente, asustado. Minho notó el error y respiró hondo para calmarse; no le convenía que el niño le tuviera terror.
—Vivirás aquí porque soy tu familia y es lo correcto. Algún día me lo agradecerás
sentenció Minho con arrogancia.
Jungkook volvió a guardar silencio, mirando el suelo. Ese señor le parecía alguien extraño y peligroso. Minho se puso de cuclillas para quedar a su altura.
—¿Quieres comer algo? Puedes pedir lo que quieras. Pizza, helado, lo que sea.
El pequeño negó con la cabeza. No obtuvo respuesta, y el silencio del niño empezó a irritarlo de verdad. Minho no estaba acostumbrado a que nadie lo ignorara, mucho menos un niño.
—De acuerdo. Comerás cuando tengas hambre, no voy a rogarte
se puso de pie y se dirigió a la puerta
—Descansa.
Cerró la puerta con un golpe seco. Jungkook se quedó solo en la penumbra de la enorme habitación. Sus ojos se llenaron de lágrimas que empezaron a rodar por sus mejillas. Estaba aterrorizado. En ese momento, lo único que deseaba era que TN y Yoongi aparecieran por esa puerta para llevarlo de vuelta a donde pertenecía.
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Seamos Padres
FanfictionHistoria Corta Min Yoongi y TN tienen una relación desde hace años. Pará muchos ya estarían listos para el siguiente paso. El matrimonio Estaran listos? Portada por @TellMelfYouLikeMe Historia original No copias
