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Mentiría si dijera que no estaba emocionado; en cualquier otro momento de su vida, Yoongi habría sentido pánico, pero ahora el sentimiento era distinto. Tener a Jungkook con ellos, aunque fuera por poco tiempo, le había devuelto la confianza en sí mismo. Las dudas lo asaltaron por un segundo, pero se esfumaron al ver la expresión de TN.

​—¿Crees que de verdad estemos esperando un bebé?

preguntó ella, con la voz apenas en un susurro.

TN clavó la vista en él. Sí, había tenido mareos y náuseas, pero se los había atribuido al estrés de los últimos días.

Su periodo se había retrasado, aunque siempre había sido irregular. Sin embargo, al recordar las últimas semanas los momentos de paz como familia con Jungkook y las noches de entrega total entre ellos

su rostro se tornó de un rojo intenso.
​Un anhelo desconocido se abrió paso en su pecho. ¿Realmente había una vida creciendo dentro de ella?

​—Yo... no lo sé

balbuceó TN.

—¿Deberías hacerte una prueba hoy mismo?

sugirió él, observándola con una ternura que la desarmaba.

—Tal vez sea mejor ir directo con la ginecóloga.

​Sintió un nudo de nervios en el estómago. Todo estaba cambiando demasiado rápido. Al ver la chispa de ilusión en los ojos de Yoongi, supo que él estaba más que listo para la idea de ser papá. Se sonrieron, compartiendo un secreto que aún no era oficial pero que ya se sentía real.

​—Mañana te acompaño

se apresuró a decir él.

—¿No tienes una tutoría importante a esa hora?
—No voy a ir. Tú y esto son mucho más importantes que cualquier clase

sentenció Yoongi, haciendo que el corazón de TN diera un vuelco.

​De pronto, un sentimiento de culpa la golpeó. ¿Cómo podía sentir tanta alegría cuando Jungkook seguía bajo el control de Minho? Yoongi, que parecía leerle la mente, le tomó las manos.

​—Tranquila. Hallaremos la forma de tener a nuestro "mocoso" de vuelta

le aseguró.
Ella no respondió, solo se refugió en su abrazo. Soñaba con que todo volviera a ser como antes: Jungkook corriendo por la casa y, quizás muy pronto, un nuevo miembro en la familia.

{....}

Mientras tanto, en la pequeña y asfixiante habitación donde se refugiaba Sun He, las paredes parecían cerrarse sobre ella. No entendía la obsesión de Minho por reclamar al niño ahora, después de tantos años de silencio.

​La culpa la estaba consumiendo. Creyó que Jungkook sería feliz con TN, pero ahora el niño estaba atrapado en una jaula de oro. ¿Valía la pena enfrentarse al imperio de los Jeon? Negó con la cabeza; no podía rendirse, ya había lastimado a su hijo lo suficiente.

​Unos golpes bruscos en la puerta la sobresaltaron. Guardó silencio, conteniendo la respiración.

​—Sé que estás ahí, Sun He. Abre

Seamos Padres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora