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Dos meses después

Yoongi miró a TN y tragó saliva con dificultad. Su mente se llenó de imágenes demasiado vívidas: piel contra piel, gemidos ahogados, el calor de sus cuerpos entrelazados. Habían pasado meses desde la última vez que habían estado juntos. La recuperación de TN, las noches cuidando a Jungkook y la rutina diaria habían convertido cada roce en una tortura contenida.

Esa noche, por fin, tenían la casa para ellos solos. Jungkook estaba en su primera pijamada con Taehyung y Jimin. El pequeño ya tenía una vida más estable y amigos con quienes compartir risas y juegos.

—¿Crees que estará bien?

preguntó TN, todavía preocupada.

—¿Eh?

Yoongi parpadeó, regresando al presente.

—¿Me has estado escuchando?

sonrió ella

—Sí… Jungkook estará bien. Es más maduro de lo que parece para su edad. Le hará bien pasar tiempo con niños de su edad.

Sus palabras tranquilizaron a TN. Se había vuelto muy protectora con él, pero también sabía que necesitaba esa normalidad.

Ella suspiró, más relajada.

—Bien… Entonces, ¿qué haremos con esta noche libre?

No terminó la frase. Yoongi la rodeó por la cintura con un brazo firme y la atrajo contra su cuerpo. Sus labios encontraron los de ella en un beso profundo, urgente, cargado de todo el deseo que habían reprimido durante meses.

El beso empezó intenso y se volvió hambriento. Yoongi mordisqueó suavemente su labio inferior, provocándole un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. TN se aferró a sus hombros, respondiendo con la misma ansiedad. Podía sentir cómo el calor crecía entre ellos, cómo el deseo sexual fluía como una corriente imposible de detener.

Se separaron apenas lo suficiente para mirarse a los ojos. Sus respiraciones eran agitadas, sus miradas cómplices y oscurecidas por la pasión. TN deslizó las manos por su nuca y lo atrajo de nuevo, mientras una de las manos de Yoongi subía lentamente por su espalda, acariciando cada curva con devoción.

Sin decir nada más, él la tomó de la mano y la guió hasta su habitación. Cerró la puerta detrás de ellos. No quería perder ni un segundo.

Sus dedos hábiles desabrocharon los jeans de TN y los deslizaron por sus piernas junto con la ropa interior en un solo movimiento fluido. La levantó con facilidad, arrancándole un jadeo cuando sintió la piel caliente de sus manos contra sus muslos desnudos.

TN apoyó una mano en su pecho, sintiendo el latido frenético de su corazón. Desabotonó su camisa con dedos temblorosos y la dejó caer al suelo. Sus manos exploraron el torso pálido y firme de Yoongi mientras él la miraba con ojos oscuros de deseo.

Con la otra mano, Yoongi bajó entre sus piernas, deslizando dos dedos con lentitud deliberada. Sintió lo húmeda y caliente que estaba, cómo sus músculos internos lo apretaban con ansia. Movió los dedos con maestría, arrancándole suaves gemidos que ella intentaba contener.

—No sabes cuánto he deseado esto…

murmuró contra su cuello, besando y mordiendo suavemente la piel sensible.

—¿Qué estás esperando?

susurró ella, con la voz entrecortada.

TN llevó la mano al cierre de su pantalón y lo abrió con urgencia. La prenda cayó al suelo. Yoongi la apoyó contra la pared, la levantó un poco más y se hundió en ella con una estocada profunda y precisa.

TN jadeó, arqueando la espalda. El placer la invadió como una ola caliente, intensa, casi abrumadora. Él se movía con ritmo firme y controlado, elevándola cada vez más alto, como si quisiera compensar todos los meses de espera.

Cuando el orgasmo la atravesó, su cuerpo se tensó contra el de él. Yoongi la abrazó con fuerza, sosteniéndola mientras temblaba entre sus brazos. No quería separarse ni un centímetro. TN hundió el rostro en su cuello, todavía sintiéndolo moverse lentamente dentro de ella, sacándole pequeños jadeos que no podía controlar.

Permanecieron así un largo rato, respiraciones entrecortadas, besos lentos y perezosos, miradas que lo decían todo. Solo cuando sus corazones comenzaron a calmarse, Yoongi salió de ella con cuidado.

Se quedaron de pie, semidesnudos, frente a frente. Yoongi tomó aire, armándose de valor.

—¿Te casarías conmigo?

preguntó de pronto

—¿Qué?

TN parpadeó, todavía aturdida por el placer

—Sé que no tengo anillo… pero no se me ocurre un momento mejor que este

dijo él con una sonrisa juguetona, todavía con los pantalones en los tobillos.

TN soltó una risita nerviosa y dejó caer la cabeza contra la pared.

Yoongi se acercó, besándole el cuello con ternura.

—¿Te casarás conmigo? ¿Verdad?

insistió, con la voz más suave

—Yo…
—Tn, no quiero presionarte. Quiero protegerte, estar a tu lado siempre. Quiero darte una familia… quiero hacerlo contigo.

Para ella no había mejor propuesta que esa. Sus ojos se llenaron de lágrimas de emoción.

—Acepto

susurró contra sus labios.

Yoongi la besó con pasión renovada, feliz, aliviado, lleno de energía. La levantó de nuevo en brazos, arrancándole una risa contagiosa.

—¿Una ronda más?

preguntó con una sonrisa traviesa.

TN asintió, mordiéndose el labio. Esta vez se desvistieron por completo, sin prisa, y se dirigieron a la cama. La noche apenas comenzaba, y por primera vez en mucho tiempo, tenían todo el tiempo del mundo para redescubrirse.

Seamos Padres Donde viven las historias. Descúbrelo ahora