Nací para cagarla
No puede ser.
Esto no lo vi venir.
Y mi rostro me delató, pues Jack camino unos pasos que me hicieron alejarme de Noah. El aún estado Jack presente tenía su mano enroscada en mi cuello.
Obviamente el otro pendejo vio ese acto y entre cerro los ojos.
¿Qué tanto se llegaba a mal interpretar?
No sé ni para que pregunto.
—El mejor accesorio que pudo usar esta noche fue mi mano en su cuello, ¿no lo crees? —pregunto burlón mirándolo.
Me deshice de ella un tanto incómoda.
Había notado que todo lo que él había dicho era porque Jack nos había oído hablar.
¿Pero que escucho exactamente?
...
Mierda.
¿Puede salir algo más mal?
—Y aun así se ve mejor que todas—le respondió Jack para mi suerte.
No estalló.
Por su rostro deduje que sería un desastre.
Sin embargo no fue así.
Él, le sonrío de manera tosca, sin embargo pude percibir como se retaban con la mirada, y entre medio estaba yo.
Era como sentirse en medio de dos bombas nucleares que sabes que en cualquier momento van a estallar.
¿Lo peor de todo? No sabias exactamente de que estaban hechas esas bombas.
Yo lo deduje.
Era mierda. Por qué los dos estaban cortados de la misma tijera.
¿Y adivinen a quien le iba a salpicar la mierda?
Odiaba ese sentimiento.
Me aterraba.
El sentimiento que aparecía cuando ellos dos estaban en la misma habitación que yo, eran perfectos haciéndome creer que me querían.
Noah acepto algo a su extraña manera, y me agotaba la paciencia. Sin embargo Jack seguía siendo Jack, y aunque la maldad, y la venganza se habían apoderado de él aquella noche, me seguía gustando cada vez más.
Me preocupaba no tener nada claro, no saber hasta dónde iba a ser capaz de llegar por él.
— ¿Vienes? —Me habló dirigiendo su mirada a mí—. Quiero enseñarte algo.
—Estábamos ocupados —le interrumpió Noah con una sonrisa burlona.
—Estoy seguro que no le ve importancia el hablar de ti.
—No hablábamos de mí—negó este con un tono malicioso.
Jack fingió sorpresa con una maldad parecida a la que Noah desprendía.
—No me digas... — ladeó el rostro —. No me quiero imaginar con que la tenías fingiéndote importancia.
Bum, Bitch.
Ouuhhhh...
¡Ja!
Se sentía la tensión entre los tres.
Pero...
Se puso bueno gente.
—Creo que si le gusto el tema —me miro de arriba abajo, abrí la boca para dejarlo mal y humillarlo, pero no me dejo, pues continuo con una sonrisa ladeada—. Por qué hablábamos de cómo quería quitarle el vestido, y de cómo imaginaba follarla— de la sorpresa cerré la boca y fruncí el ceño con las mejillas calientes—, lo raro fue nunca se quejó—añadió al mirarme, todo lo dijo acompañado de un cinismo que me dejó pasmada.
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Entendí Mintiendo
Teen FictionEl pasado de Aura Hasthings le pasara factura justo en su último año en el instituto más prestigioso de toda California. Todo cambia cuando conoce a un par de hermanos famosos por su familia, e influyentes. Las terribles mentiras desde las más alt...
