No había existido alguien más malo que Noah, pero llegó ella.
Si se llegan a unir seria el fin.
Momento de aceptarlo.
Nunca me he considerado una mujer con ovarios de acero ante circunstancias cómo esta.
Pero era hora de hacerlo.
Hay que arreglar las cosas.
Por lo menos en mi mente.
Porque fuera de ella todo es un desmadre. ¿Si lo notaron?
¿Seré la única pendeja que piensa que con Amber de vuelta todo se va a ir a la mierda?
Ah, no verdad. Eso ya pasó.
Esta vez se va a formar un mierdero, pero al estilo Troya.
¡¿DONDE MIERDA ESTA?!
Mierda.
Jack tenía razón, soy muy desordenada.
Un momento.
¿Pero qué mierda me pasa?
¿Jack tenía razón? ¿Desde cuándo yo acepto las cosas así como así?
Esto ya me está asustando.
Primero de la nada nos escribimos por unos días, luego me llama, y ahora lo recuerdo de la nada.
Eso significa peligro.
Bueno, mami ya concéntrate.
Seré pendeja, pero no pendeja enculada.
Llevo horas buscando un puto zapato.
Atravesé la habitación y me ubiqué justo en medio de la cama para arrodillarme completamente.
Pero no veía absolutamente nada.
Al enderezarme mis ojos recorrieron una enorme figura esbelta. Desde los zapatos deportivos costosos, los pantalones Versase ajustados a los gruesos muslos, y ese voluminoso pa... ¿pero que estoy viendo?
La camiseta, la camiseta... esa de botones a juego.
La camisa, la camisa esta grande.
Este maldito sabe cómo vestirse.
—Te ves mucho mejor de rodillas.
Sentí mis rodillas arderme al igual que mi cara.
Su rostro se veía mucho más demandante y autoritario desde aquí abajo.
Mucho más sexy...
— ¿Qué haces aquí? —Exclame hastiada mientras me enderece— ¿Quién carajos te dejó entrar? —pregunte una vez estuve de pie.
Sin embargo su altura seguía resultándome intimídate.
Yo no le llegaba ni al hombro. Literalmente.
—Ya deberías saber que siempre hago lo que me da la gana —espeto simple —Aparte, tu papá no estaba.
—Qué raro... —bufé rodando los ojos. Recordando que me había hecho tomar un vuelo para conocer la residencia universitaria en la que estaré. Que el mismo había conseguido para mí, sin mi opinión. De verdad tendría que irme, y no podía refutar nada. — ¿Qué mierda vienes a hacer aquí? —le pregunté a Noah jodidamente nerviosa, casi sin mirarlo.
Agradezco rotundamente que no me topé con él en dos meses completos. Dos meses donde ocurrieron los actos más importantes; el examen que me iba a hacer libar de un futuro que no quería, y la graduación. Nada que me haya hecho olvidar toda la mierda que ha estado pasando.
ESTÁS LEYENDO
Entendí Mintiendo
Dla nastolatkówEl pasado de Aura Hasthings le pasara factura justo en su último año en el instituto más prestigioso de toda California. Todo cambia cuando conoce a un par de hermanos famosos por su familia, e influyentes. Las terribles mentiras desde las más alt...
