Luego de tener toda aquella conversación Ash fue a su departamento a vestirse, quedamos en reunirnos en un par de horas por la noche.
Yo aproveche el tiempo que tenía para ir a comprar algo de comida, dulces y vino era lo que tenía por comer y era lo que me subía un poco el ánimo.
De camino al edificio solo pensaba en esos ojos grisáceos, lo extrañaba joder, extrañaba que se apareciera sin avisar, que usara su sarcasmo como respuesta aunque odiara eso, que habláramos de cualquier cosa, extrañaba sus llamadas por las noches o sus mensajes. Lo extrañaba a él.
Intente apartarlo de mi mente, pero era como si se hubiera quedado ahí eternamente.
Subí el asesor hasta que se detuvo en el Pent House, apenas entre puse las bolsas de cartón sobre el mesón de mármol y me deshice del abrigo.
Suspire al notar el frio departamento solitario, y apenas mi vista se posaba en el mueble naranja de la sala me venía a la mente una cosa: Noah.
¿Qué sucederá cuando Jack sepa eso? No querrá verme. De verdad estar sola solo me hacía recordar que podía perder a Jack antes de que el me perdiera a mí.
Joder. Esto es un desastre, y lo peor es que yo lo provoqué.
Decidí ir a mi habitación iba deshaciéndome de las piezas de mi ropa hasta que quede en sostén y los pantalones que llevaba.
Frene en seco totalmente sorprendida.
Mi habitación, está repleta de rosas amarillas y blancas. Están por todos lados, son muchas. El piso, en mi cómoda, literalmente en todos lados menos en la cama. Todo está oscuro, las cortinas aterciopeladas blancas están cerradas y la luz apagada.
Y como si mis pensamientos tomaran vida propia la luz se enciende, dejándome ver a, Jason, con las manos a ambos lados y con su rostro arrepentido.
Por un estúpido momento pensé en el no pude evitarlo.
Pero mi decepción fue ver a este bastardo.
— Quería disculparme. — Dice con arrepentimiento. — De verdad lamento haber sido un idiota contigo todo este tiempo. Pero es que... todo está tan complicado que... es difícil. — Es increíble cómo puede decir esto.
Rápidamente recordé que estaba en sostén, me cubrí nuevamente con el jersey que traía en la mano al notar su mirada reparadora.
— ¿Cómo mierda hiciste para entrar?
—Intento hacer algo romántico, ¿Por qué lo arruinas?
— ¿Te pedí que lo hicieras acaso?
Solo bajo la cabeza.
—Solo me siento como un idiota por haberte lastimado tanto.
—Que quede en el pasado Jason. Ahora no necesito tus disculpas.
— ¿Ni siquiera con esto lograrías perdonarme?
—Cariño... —murmure con burla —. Detesto las rosas, y el color amarillo.
—Bueno. Si sé que vales más que eso pero...
— ¿Cómo entraste aquí? Quiero que hables ya si no quieres que llame a seguridad.
—Cierto que ahora te coges a el dueño del Empire. Por cierto, ¿Dónde está? ¿No me digas que te aplico la misma que yo? —se burló. — La de no soy mago pero me desaparezco.
Imbécil. Estaba impecable como siempre, su peinado y su atuendo oscuro bien perfumado.
—Esa información no es de tu incumbencia.
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Entendí Mintiendo
JugendliteraturEl pasado de Aura Hasthings le pasara factura justo en su último año en el instituto más prestigioso de toda California. Todo cambia cuando conoce a un par de hermanos famosos por su familia, e influyentes. Las terribles mentiras desde las más alt...
