Capitulo 3 (ÚLTIMA EDICION)

7.2K 333 895
                                        

Y el demonio toma forma humana en Noah Thompson

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.



Y el demonio toma forma humana en Noah Thompson...

Nunca lo había visto así...

<< Bien, tranquila; probablemente está ebrio. Pero... ¿por qué tiene los ojos vidriosos? Y, ¿¡por qué carajos sigue aventando cosas al suelo?! >>

No lo entiendo. ¿Qué pasa?
Si bien es sabido por toda California, siempre ha sido un hombre ejemplar. Poco afectuoso, sí... pero no violento.

<< O bueno... no antes de esto. >>

Me quedo en la puerta, fría por su reacción. Sus ojos color miel están vacíos, mirando hacia algún punto de la habitación... como si lo que estuviera frente a él no fuera tangible; como si hubiera alguien ahí... pero al mismo tiempo no.

Es aquí cuando mi mente dice; << ¡Corre perra, corre! >>

Pero no pienso abandonarlo... como él ha estado haciendo durante años.

Sigo de pie, aunque sin entrar del todo a la inhóspita habitación.

Puedo ver poco, pero es suficiente para anonadarme.
Parece que quiere decir algo —o eso creo— hasta que el estruendo de objetos siendo brutalmente estrellados contra el suelo me hace estremecer.

¿Qué mierda pasa?

No sé de dónde proviene el ruido... no es exactamente su habitación. Estoy aquí y se escucha lejos. Miro a los lados buscando el origen, pero es inútil: no hay nadie más en los pasillos.

Regreso la mirada.

...

¿Ahora a dónde carajos se fue?

Ya no está.

¡¿Dónde carajos está?!

Asomo más la cabeza y no logro ver nada.
Su silueta... simplemente no está.

La curiosidad me gana y entro con cuidado a su habitación.

Todo está hecho un desastre.
Las sábanas en el suelo, la cómoda caída, libros regados, objetos rotos... vidrio por todas partes. Mis pies están descalzos: si doy un paso, habrá sangre.

Trago saliva.

Él nunca ha sido violento.
Prefiero pensar que algo salió mal con un negocio... cualquier cosa que me mantenga lejos de imaginar algo peor.

Me doy la vuelta, pero sé que no me quedaré tranquila hasta entender qué pasó.

Mi cabeza da vueltas intentando reconstruir lo ocurrido. Nunca había presenciado algo así en mi propia casa.

Cuando entro a mi habitación, algo me detiene.

Un momento...

¿Por qué el armario de zapatos está abierto?
¿Y la puerta del baño?

Entendí MintiendoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora